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Protagonistas de la 67 Edición del Festival de Mérida

Javier Alejano: Trabajo muy a gusto con Rafael y creo que mi música es realmente útil

El músico que acompaña a El Brujo en 'Los Dioses y Dios' actúa por quinta vez en Mérida para poner los sonidos que intensifican las reflexiones del actor.

Beatriz Bravo

02 julio 2021 | Publicado : 18:01 (30/06/2021) | Actualizado: 23:17 (02/07/2021)

Javier Alejano (Madrid, 1947) lleva 30 años trabajando con Rafael Álvarez 'El Brujo' y dice sentirse muy a gusto y entendido por él.

Es su quinta actuación en el Festival de Teatro Clásico de Mérida, siempre con el actor cordobés.

Siente que su interpretación es realmente útil al espectáculo produciendo los golpes de sonido que crean hitos en la representación.

Como compositor, se adapta a las necesidades de cada obra teatral, y afirma que si la música ayuda al espectáculo, es buena música.

- Tres años después de acompañar al Esquilo que representó El Brujo en Mérida, ¿con qué ánimo regresa al Teatro Romano?

J.A.: Es mi quinta vez en Mérida, siempre con Rafael, pero este es un año atípico y como consecuencia de la pandemia se ha producido un renacer. Todos nos hemos replanteado lo que querremos hacer y hemos adquirido un compromiso con nosotros mismos.

- Este espectáculo es una reflexión sobre uno mismo con preguntas que llevan a renovarse y replantearse las cosas de cara al futuro. ¿Un renacer del teatro, también?

J.A.: En mi caso con El Brujo ha sido el replantearse para qué sirve el teatro. Este espectáculo nace como forma de contestarse a esas preguntas que no tienen respuesta inmediata, como 'qué hago aquí', 'quién soy yo', 'para qué sirve lo que hago'...

Las personas, la economía, la política... todo el mundo se está planteando la fragilidad que tenemos y cómo podemos enfrentarnos a los retos

- Ya conocemos a El Brujo, su ironía sobre la política y su peculiar humor cuando habla del ser humano pero, ¿qué hay del músico que lo acompaña?, ¿cómo es y cómo piensa Javier Alejano?

J.A.: La política debe estar al servicio del ciudadano, pero el riesgo son siempre los personalismos que acaban distanciando al político de la ciudadanía respondiendo a sus propios intereses.

Es necesario un proceso largo que requiere de la educación, pero creo que vamos avanzando en ese sentido. La clase política está acusando también esa lección que nos está dando la pandemia. Soy optimista, tengo grandes esperanzas, y creo que asistimos a una renovación, un empezar de nuevo y la oportunidad de hacerlo mejor.

Brujo- Las obras de Rafael Álvarez son esencialmente un monólogo, pero con ritmo ¿cuánto de importante cree que es la parte musical en sus espectáculos?

J.A.: El Brujo podría interpretar perfectamente sin música. Y a veces lo ha hecho. Rafael es un animal teatral que domina prácticamente todas las facetas.

Él ha visto que la música y la experiencia que compartimos estos años puede apoyar el texto para ser más comprensible para el espectador.

La música en sus espectáculos son como golpes de sonido y se crean hitos a lo largo del espectáculo. Funciona como una intensificación de la palabra y hace que fluya con más naturalidad.

- ¿Cómo prepara cada composición?

J.A.: Trabajamos juntos desde que él concibe la idea del espectáculo. Cuando empiezan a formularse en su cabeza las escenas y los puntos más importantes del espectáculo empezamos a poner los sonidos.

Si no los encontramos, paramos, y esperamos a que surja otra cosa. A veces para definir un solo tono dedicamos media hora a hablar. Es un trabajo de investigación entre la palabra y el sonido para conseguir que tenga el significado que buscamos.

- ¿Cuánto tiempo hace que formáis este buen tándem?

J.A.: Así funcionamos desde hace ya 30 años. Cuando haces música grabada esa música se queda estática; pero Rafael es un actor y un investigador que evoluciona constantemente.

Vienes al estreno de la obra y, si vuelves el domingo, verás que la obra ha evolucionado. Rafael no se encierra en su concepto de la obra, sino que percibe la sensación del público y trata de que no quede nada sin que llegue al espectador.

Desde el escenario, se ven las cosas muy distintas a como se ven desde el patio de butacas, y yo noto cómo El Brujo se esfuerza y lucha para que el público entre en el espectáculo. Él no para hasta que consigue que el espectador responda al espectáculo.

músico- Además de sus interpretaciones con Rafael Álvarez, ¿qué otras actuaciones de su carrera le han marcado y le han llevado a ser el músico que es hoy?

J.A.: He sido músico de orquesta y he tocado en grupo pequeños, de cámara. He hecho una vida de músico convencional y he compuesto para pequeñas agrupaciones.

Es otra faceta. Pero a mí el teatro siempre me ha interesado y en visto en los escenarios algo que me atraía. La vedad es que desde que estoy trabajando con Rafael me siento muy a gusto, muy entendido, y creo que lo que aporto es realmente útil para el espectáculo.

- ¿Qué tiene la música que es capaz de atraparnos?

J.A.: La música es un lenguaje en realidad. Pero es un lenguaje no conceptual. No habla de si es de día o es de noche, o de si hace frío o hace calor.

Es un lenguaje que va directamente a las emociones y a las sensaciones. En el caso del teatro, y también en el cine, siempre influye en el espectador de una manera u otra.

Aporta cosas que no son palabras pero que sí pueden evocar en el espectador recuerdos, sensaciones, emociones...

- ¿Cómo definiría su estilo como músico y compositor?

J.A.: No tengo un estilo definido. Al enfocarme a la música del teatro, el estilo puede variar según la obra. Incluso dentro de la propia obra puedes tener diferentes estilos.

En 'Los Dioses y Dios', hay algunos momentos más líricos, más poéticos, y otros que son realmente sonidos de percusión, de pandero, enérgicos, que crean una dinámica en el espectador.

De este modo, la música establece qué estado de ánimo va teniendo la obra a lo largo de la representación. Al trabajar con Rafael tengo que adaptarme y estar muy abierto a cualquier sugerencia.

Me gusta dominar muchos estilos y poder utilizarlos, más que quedarme en una técnica concreta. Puedo pasar de un paso doble a una música dodecafónica o muy disonante.

- Igual que dominas también diferentes instrumentos...

J.A.: También por necesidad. Porque a veces cuando buscamos la tímbrica en la representación hemos tenido que incorporar instrumentos para responder a la obra de Rafael.

Deduzco entonces que detrás de un gran espectáculo hay un gran músico, ¿podríamos decir que es así?

J.A.: Pienso que debería ser así. Si la música sirve al espectáculo es buena música, independientemente del estilo o del gusto personal de cada uno.

En el caso de una música que actúa por sí sola, como puede ser un concierto, eso va al gusto de cada uno.

Pero en el teatro, hay que ser respetuoso con el texto y tener cierto grado de humildad con respecto a las sugerencias del director. Realmente él es como el capitán que lleva el barco.

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