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La alegría del Resucitado pone en Mérida el punto y final a una Semana Santa agridulce

Los niños fueron los protagonistas de la última procesión de la Semana de Pasión emeritense, que este año se estrenaba el mismo Domingo de Resurrección.

21 abril 2019 | Publicado : 17:26 (21/04/2019) | Actualizado: 19:04 (21/04/2019)

La alegría de Jesús Resucitado por las calles de Mérida puso en la mañana de este Domingo de Resurrección el punto y final a una Semana Santa agridulce, en el año que se estrenaba como Fiesta de Interés Turístico Internacional. Y es que a causa de la lluvia, las cofradías de las Tres Caídas y del Nazareno se quedaron sin poder realizar sus estaciones de penitencia el Miércoles Santo. Precisamente la segunda tampoco pudo realizar la del Jueves Santo, jornada en la que La Paz, la Veracruz y los Ferroviarios tuvieron que acortar sus recorridos buscando un lugar seguro para resguardarse; y el Viernes Santo se suspendió la Procesión Extraordinaria de la Pasión y Muerte de Cristo, así como el tradicional Santo Entierro. Ya de madrugada sí se pudo celebrar el Vía Crucis en el Anfiteatro.

Con lo cual, la esperanza de los cofrades emeritenses estaban puestas en la procesión del Resucitado que de cara a este año, como novedad, estrenaba nuevo horario: el mismo Domingo de Resurrección, a las 9:00 horas, para que los más pequeños pudieran acompañar a Jesús, la Virgen María y San Juan, en su recorrido más alegre por las calles de la capital extremeña. Hasta el año pasado, era tradición en la ciudad que se celebrara la procesión a las 00:00 horas del Sábado Santo al Domingo de Resurrección, después de que la gran mayoría de sus iglesias celebraran con sus feligreses la Vigilia Pascual.

Así pues, pasadas las 09:00 horas, y con los niños como protagonistas, se han podido escuchar en el Atrio de la Basílica de Santa Eulalia la colección de fuegos artificiales que, año tras año, lanza la Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, Santísimo Cristo de los Remedios y Nuestra Señora del Mayor Dolor, antes de realizar su tercer y último desfile procesional de la Semana de Pasión de la capital autonómica –este año el único que ha podido realizar-, sin duda, el más alegre, ya que con él los católicos celebran el culmen de la fe cristiana: la resurrección de Jesús después de morir en la cruz.

Por séptimo año consecutivo, el Domingo de Resurrección contó con el paso de San Juan, de la Cofradía Ferroviaria, acompañando a Nuestra Señora del Mayor Dolor en el Encuentro con su ‘Hijo' en la Puerta de la Villa. De este modo, los emeritenses y turistas más madrugadores se volvieron a dar cita en este punto de la ciudad para contemplarlo.

Y es que, a la grandiosidad de la talla del Cristo realizado por Eduardo Zancada, que apareció por la calle Cervantes hasta llegar a la Puerta de la Villa; y a la belleza de la Virgen -obra de Manuel Echegoyán- vestida en esta ocasión en tonos de color beige y blanco, y con unas rosas de este último color en la mano, subiendo por la Rambla Santa Eulalia; se unió de nuevo la fineza y hermosura de la talla de San Juan –realizado por Juan Blanco Pajares-, con su túnica blanca y apareciendo por la calle Delgado Valencia.

Fue una estampa digna de alabanza por los emeritenses y foráneos que aplaudieron cada uno de los movimientos que los costaleros hicieron con las tres tallas, a los sones de la Agrupación Musical Santa Cecilia de Mérida, alzándolos, acercándolos y danzándolos una y otra vez. Precisamente, cuando San Juan fue levantado, de sus manos se extendió una túnica blanca en la que iba bordado en letras rojas ‘Aleluya’.

IMAGEN DEL RESUCITADO

Cabe recordar que la Cofradía del Nazareno procesionó hasta 1967 una imagen de Olot que volvió a sacar a partir de 1981. Ya en 1992 fue sustituida por la actual talla realizada por Eduardo Zancada -portada en tradición por jóvenes hombres y mujeres emeritenses-, mientras que en el año 2007 se incorporó a la procesión el paso de Nuestra Señora del Mayor Dolor, sin palio y vestida de blanco, para darle más protagonismo a esta procesión que es la más importante de la Semana de Pasión para los cristianos.

Además, en esta última estación, ya de gloria, triunfa la alegría y los vítores por la resurrección de Cristo. La gente la contempló a la salida del atrio de Santa Eulalia tras la quema de fuegos artificiales, en el encuentro de la Puerta de la Villa, a su llegada a las puertas de la Concatedral de Santa María y en la entrada en la Basílica.

A su vez, durante todo el itinerario, los nazarenos, que en esta ocasión cambian el morado de sus túnicas, cubrerostros y fajines, por el color blanco, fueron repartiendo caramelos que entregó la propia Cofradía del Nazareno, la cual al término de la procesión obsequió a todos los participantes a la misma a un desayuno con dulces típicos, café y chocolate.

Por tanto, con este último desfile procesional la Semana Santa emeritense dice adiós hasta el año que viene con un sabor agridulce, por haberse quedado sin salir varias cofradías y no haber podido celebrar la Procesión Extraordinaria prevista para el Viernes Santo, así como el tradicional Santo Entierro. Habrá que esperar un año para poder hacerlo, eso sí, si la lluvia lo permite, porque está visto que en Mérida manda la lluvia, se celebre la Semana de Pasión en marzo, o lo haga en abril.

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