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Candidatos a la Presidencia de la Junta de Extremadura

"Hemos demostrado que gente corriente como yo, puede hacer política y hacerlo bien"

De su trabajo como ingeniera agrónoma con un proyecto frutícola en Las Villuercas a la carrera hacia la Presidencia de la Junta, Irene de Miguel.

Maria José Trinidad Ruiz

16 mayo 2019 | Publicado : 22:26 (16/05/2019) | Actualizado: 14:30 (23/05/2019)

Irene de Miguel, ingeniera agrónoma, máster en agricultura ecológica, emprendedora en Las Villuercas y madre de familia numerosa en un matriarcado capitaneado por su suegra y su madre.

Tiene un huerto propio en el que elabora conservas, una visión positiva de la vida y un concepto profundo y espiritual de los rincones extremeños menos transitados.

Junto con todo, es la candidata a la Presidencia de la Junta de Extremadura, representando al partido político Unidas por Extremadura, pero es su parte más personal la que me lleva a conocerla.

Tu relación con Extremadura comienza hace ya 9 años, en Navatrasierra, las Villuercas, con el inicio de un proyecto de cultivos tradicionales en concreto variedades de frutales antiguas. ¿En qué consiste esta práctica?

Yo vine a trabajar en la mancomunidad en Las Villuercas-Ibores-Jara, en un proyecto que se llamaba ciudades saludables y sostenibles de civilización ambiental. Un proyecto interesante para gente joven, colegios, asociaciones de mujeres, un proyecto global que se centra en la salud y medioambiente, basado en la recuperación de variedades antiguas de frutales.

Desde los años 70, la revolución verde, hemos ido hacia una especificación en las variedades que han avanzado mucho y hace que las frutas lleguen a los mercados en buenas  condiciones pero con pérdidas organolépticas de sabor o de olor y con ello  hay muchas variedades que se han quedado por el camino, variedades antiguas cultivadas de generación en generación con muchísimo potencial para el mercado de cercanía, y en lo que hemos trabajado es en la recuperación de estas variedades hablando con la gente mayor que tenía frutales en sus huertas plantados por sus abuelos o bisabuelos,  por lo que va unido a la recuperación del conocimiento campesino que también se ha ido perdiendo.

Hemos hecho demasiado caso a las industrias de agroquímicos y hemos dejado de lado el conocimiento empírico que venía de la gente del campo que se adaptaba a su entorno y con esos recursos producían alimentos saludables y de alta calidad. Ese conocimiento también va asociado a estas variedades y queríamos recuperarlo porque consideramos que es un patrimonio natural-cultural de incalculable valor al que no se le está prestando demasiado valor y el día de mañana cuando estas personas desaparezcan se nos va con ellos un conocimiento difícil de recuperar.

Es un trabajo muy bonito porque también se les da un recuerdo de la infancia a mucha gente, que les retrotrae a un momento de felicidad y variedades con sabor y olor incomparables.

¿Qué puede hacer el consumidor a nivel individual para poner su granito de arena en los procesos de sostenibilidad de la agricultura? ¿Supone esto un gasto mayor en su bolsillo?

I.M: Es muy importante la concienciación de los consumidores para el cambio de paradigma que necesitamos. Planteamos en esta legislatura y ha sido para mi una de las leyes más importantes planteadas, aunque no haya seguido adelante, la ley de Compra Pública Alimentaria. No era una ley donde instáramos exclusivamente al ejecutivo a que potenciáramos más los productos extremeños en comedores de restauración colectiva, si no también un cambio hacia mayor concienciación del consumidor.

IreneLos productos mejores son los que producimos aquí y eso contribuye a mitigar cambio climático, a rentabilizar nuestra producciones agrarias, a luchar contra la despoblación, a fijar población en el medio rural, a tener menús más saludables,…

Creo que todo va unido y que las políticas alimentarias son muy potentes para transformar las realidades. Planteamos que la administración fuera el escaparate de nuestros productos y concienciar así al consumidor, generando un sentimiento patrio extremeño que lleve a consumir primero lo de aquí.

Considero que a veces calculamos mal lo que es caro o barato. Los alimentos tienen que ser asequibles a todos los bolsillos, la agricultura ecológica es un error haberse vendido como un producto gourmet, todos deberíamos consumir productos ecológicos más saludables y es hacia ahí donde debería ir la agricultura. Traer unas gambas de Nueva Zelanda serán más baratas que las de aquí cerca, pero el coste medioambiental lo vamos a pagar a largo plazo.

Es muy importante el etiquetado, saber la procedencia de cada alimento, para poder elegir el producto. El acto político más potente que tenemos es nuestro carro de la compra y yo me lo tomo en serio.

¿Qué habilidades o destrezas crees que tu formación como ingeniera agrónoma te ha aportado para la política como valor diferenciador?

I.M: Al principio me sentía un poco marciana, porque yo venía de otro ambiente totalmente distinto que es la agroecología y trabajaba hacia la soberanía alimentaria, pero creo que ha contribuido porque el discurso que yo he llevado en la asamblea, no sé, si se había oído antes, pero mucha gente me ha agradecido algunos de los planteamientos, porque creo que eran novedosos. 

Traer aire fresco a las instituciones es positivo y que venga gente de la calle es muy positivo, porque hemos demostrado que gente corriente como yo, puede hacer política y hacerlo bien. Hemos demostrado solvencia, trabajo y seriedad, y somos gente normal.

Yo nunca en mi vida había pensado dedicarme a la política, ni había participado en ningún partido político. Esto me hace reflexionar sobre lo importante qué es que venga gente de la calle con experiencias vitales distintas.

La gente que se ha dedicado a la política y más admiro, no habían estudiado políticas y eran trabajadores, Pepe Mújica o Moraleseran gente de la calle y creo que eso es lo que necesita la política, gente que realmente represente las demandas de la gente corriente.

El término sostenibilidad se ha usado de forma indiscriminada hasta sufrir el riesgo de convertirse en una palabra "ameba" o "tóxica" vacía de sentido y a veces incluso en ámbitos turísticos provocando reticencias. ¿Crees que puede pasar igual con el término feminismo?

I.M: Ya está pasando de alguna manera. Nos plantean desde algunos partidos que hay que ponerle apellido al feminismo, como por ejemplo feminismo liberal.

Yo creo que el feminismo está por encima de los partidos políticos y eso es positivo. Nos ha pasado a todos por encima el movimiento feminista y eso es muy positivo, que esté alejado, que sea apartidista y así no se vea cooptado por ningún partido ni ideología.

El feminismo, nos está planteando que este sistema no vale, que hay que reformular todo y que hay que empezar a pensar que lo primero no son los mercados, que lo primero son las personas y eso plantea políticas muy distintas a las que tenemos hoy en día y muy profundas.

Tenemos que trabajar menos, porque nuestros horarios laborarles tienen que permitir poder tener tiempo no solo para tu familia, si no para ir a comprar al mercado.

Tenemos que plantearnos que los cuidados, que es algo indispensable en la vida, que tanto cuando somos bebés o cuando somos mayores, vamos a necesitar, debería ser protegido, cuidado y casi blindado; y eso tiene que ver con que las mujeres y hombres que trabajen en cuidados cobren un sueldo digno y que puedan tener acceso a ese cuidado quien lo necesite.

La dependencia debe ser un servicio público fundamental. Necesitamos tener vidas dignas de ser vividas.

Irene, en tu lenguaje hay palabras que no están dentro de los discursos políticos habituales, "trabajar con fuerzas hermanas", "tengo buenas personas a mi lado", "un país que nos cuide",... ¿Crees que el mundo de la política con el paso del tiempo acaba mermando la empatía y autenticidad de las personas que se dedican a ella, en la búsqueda del interés por el partido?

I.M: Totalmente, por eso aquí hay que estar de paso. Aquí uno no se puede agarrar. Ocho años máximo, creo que es una buena etapa de tu vida y asumo que cuando llegas de nuevas necesita un tiempo para cogerle el truco y empezar a ser efectivo y trabajar a gusto, sin miedo, sin falta de seguridad,…

A mí me ha pasado, al principio tenía muchísima falta de seguridad en lo que estaba haciendo y muchísimo miedo a meter la pata, a decir cosas que no debía,… nunca había tenido tantos focos encima de mí, por lo que creo que es lógico. Es verdad que una necesita un tiempo, pero después va rodado.

IrenePero llega un momento que te das cuenta de que necesitas tomar distancia, para poder volver a la raíz de por qué entraste a la institución, entender que esto es un servicio público y no una forma de vida.

Donde yo más he aprendido es trabajando con la gente de los pueblos o en el campo que me ha enseñado mucho más de lo que me ha podido enseñar el parlamento. No pongo la mano en el fuego por nadie y puede ser fácil acabar perdiendo el norte. Tengo gente muy valiosa cerca con espíritu absoluto de servicio público, pero es positivo que tengamos mecanismos por si viene alguna persona que no tenga esa conciencia, evitar que se aproveche de forma personal. Si no has desarrollado todo lo que te hubiera gustado, puedes irte, trabajar en otra cosa y luego volver.

¿Para ti la lectura es una forma de evadirte o donde buscas el crecimiento personal o profesional?

I.M: Pues, no puedo leer mucho ahora, pero he sido una lectora voraz. Mi madre ha sido profesora de lengua y literatura, por lo que lo he vivido de pequeña, he leído muchísimo y ahora me da mucha rabia no tener tiempo para poder leer novela negra que me encanta.

Ahora, leo todas las noches pero cuentos infantiles y he de decir que hay cuentos infantiles muy buenos. El nivel de la literatura infantil me sorprende. Tengo una pila de libros en la mesilla, que ahora no abro, no tengo tiempo.

Ser familia numerosa hoy en día, ya es tener una visión positiva del mundo.  Pero... ¿en qué medida han contribuido a que sea una experiencia gratificante en tu caso esos superhéroes del siglo en el que vivimos que son los abuelos?

I.M: En toda. Tengo una tribu en casa. Nosotros estamos criando en tribu, y de otra forma sería inviable. Mi casa es un matriarcado con mi suegra y mi madre que son mis pilares. Son las que nos cuidan a todos, no solo a mis niños.

Por desgracia, no todo el mundo tiene la suerte que tengo yo, y me siento una afortunada por poder contar con ellas, porque el sistema que tenemos no permite que podamos conciliar. La política tampoco está pensada para conciliar.

Está muy bien que las mujeres demos un paso adelante, pero además de encabezar hay que cambiar las formas de hacer política, horarios más ajustados, horarios de reuniones,… pero ahora en campaña es inviable. Si debo dar un mitin debe ser cuando la gente sale de trabajar que es justo la hora de la cena, del baño y de acostar a los niños.Sin mi madre y sin mi suegra no podría estar aquí.

Superabuelas, sí.

¿Cuál es tu segundo rincón favorito de Extremadura? (El primero es Las Villuercas, sin duda)

I.M: Efectivamente el primero son Las Villuercas y el segundo…. Pues me encanta la zona de La Raya, me fascina la zona rayana. Me gusta mucho la zona de Alcántara, creo que tiene una energía especial y me gusta mucho la mezcla entre Portugal y España que hay en esa zona, me parece enriquecedor. Tengo la suerte de haber estado varias veces este año y me encanta volver y también la gastronomía.

He leído que te gustan los juegos de mesa. ¿Hablamos de dominó y trivial o estás practicando el blackjack preparándote para el futuro?

I.M:¡Si! Me encantan,… hay un montón de juegos de mesas fascinantes. Soy muy de juntarme en casa con los amigos, pues casi todos tenemos niños pequeños y pasamos horas jugando a juegos de mesa.

De blackjack, nada. El modelo de casino es un error para Extremadura. Nosotros no llegamos a acariciar la revolución industrial y ahora se está planteando una transición ecológica pues el cambio climático nos hace ver que no tenemos un planeta B, y aquí tenemos todo lo necesario para este nuevo modelo productivo y ser líderes, y eso generará muchos puestos de trabajo.

Obviar el contexto de espacio natural con alta productividad en recursos naturales y poner un macrocasino, es una locura absoluta. Sería un proyecto que entraría en contradicción absoluta con lo que queremos exponer, la marca propia de Extremadura. El problema es que los políticos consideren eso desarrollo y no involución.

Ahora, para finalizar....y, en la carrera que estás embarcada.....¿qué le dices a un votante extremeño para que confíe en Irene de Miguel como futura Presidenta de la Junta?

I.M: Pues, le diría que no le vamos a traicionar ni a defraudar. Si algo tenemos claro es por qué hemos venido aquí. No hemos venido ni por mantener una organización, como podéis ver no hemos tenido problema en unirnos a otras tres y crear un espacio mucho más amplio que es UNIDAS POR EXTREMADURA, que ha sido un ejercicio también de generosidad de todas las organizaciones que se han deconstruido para generar un nuevo espacio. Ni hemos venido a perpetuarnos en ninguna organización ni perpetuar su estructura.

Hemos venido a solucionar la vida de la gente, que sus vidas estén en el centro de las políticas y yo no les voy a defraudar y cuando nos voten a nosotros van a tener muy claro a qué están votando: están votando a un proyecto progresista.

Un proyecto que va a luchar por derechos sociales, por empleo de calidad, por derechos laborales y yo lo digo claro, no así otras organizaciones políticas. Nuestro proyecto es antagónico al de ellos. Defendemos modelos totalmente opuestos. Yo nunca defendería el despido libre o una mina de litio en Cáceres.

Nuestra apuesta es clara y honesta y de ahí no nos vamos a salir. No quiere decir que no sepamos consensuar ni negociar, pero no quiero engañar a la gente.

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