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ANGELITA CAPDEVIELLE, LA PASION POR EL FOLKLORE

31 marzo 2017

“Angelita Capdevielle supo divulgar, desde siempre, lo mejor de las esencias del folklore de Cáceres”.

CapdevielleAngelita Capdevielle (1890-1972) se conforma como una de las figuras más insignes en la investigación y difusión del folklore de la provincia de Cáceres. Una mujer de reconocido talento y prestigio, ganado a pulso, cuyo nombre queda grabado en las páginas de la historia de Cáceres por su sensibilidad para recuperar numerosas canciones y danzas típicas que corrían el riesgo de haberse perdido.
Una labor impagable, de relieve y del apasionado cacereñismo que de siempre le distinguió. Lo que hay que decir en honor de Angelita Capdevielle, fruto, además de señalados esfuerzos, como el de recorrer de forma incansable y plena de vitalidad, en aquellos tiempos, la provincia cacereña, por sus pueblos, sus aldeas, sus campos, todos sus caminos entre entrevistas, grabaciones, estudios, recopilaciones, arduas investigaciones y, ante todo, el compromiso de, por, para y hacia Cáceres.

Angelita Capdevielle Borrella nació en Casar de Cáceres, hija de monsieur François Capdevielle, de la villa francesa de Olorón, fotógrafo bohemio, y de doña Victoria Borrella, maestra nacional.

Ya, desde su niñez, cuando a los seis años ya estudiaba música, de la mano de su hermano José Capdevielle Duyer, que sería director de la banda del Colegio de la Diputación Provincial de Cáceres, con grandes muestras de aplicación, ofrecía los perfiles de una exquisita capacidad y todo tipo de cualidades por la música. Pero con una manifiesta tendencia a las raíces más típicas del folklore
Posteriormente, poco a poco, fue entregándose a la recopilación de la variada riqueza y la dinámica tradicional de las danzas y las canciones típicas y tradicionales que se manifiestan alrededor del panorama folklórico de la provincia de Cáceres.
Y, a través de esa muestra, iría ahondando en su recogida y recopilación paulatinas de letras y músicas de jotas, de villancicos, de canciones de ronda, de coplas de bodas, de sorteo de quintos, de nanas... Toda una obra en la que iría trabajando con señalado esmero, cuidado y sin descanso, en beneficio de la provincia de Cáceres.
Estudió Música entre Madrid y Barcelona, ejerció la docencia en el Ateneo de Cáceres, en el Instituto Nacional de Enseñanza Media "El Brocense", en la Escuela de Magisterio "Rufino Blanco", en la Escuela Hogar de la Sección Femenina y, también, en el Conservatorio de Cáceres, dirigiendo, asimismo, diferentes agrupaciones, como la Masa Coral Cacereña y los Coros y Danzas de la Sección Femenina, en una labor y en una tarea verdaderamente encomiable.
Pero, aun siendo una virtuosa del piano, su vena de la pasión por el folklore le latía en el alma.
Por eso un día, desde muy joven, se puso manos a la obra. Y con su formación y estudios elaboró un proyecto de viajes para tratar de ir conformando el rico patrimonio de las canciones, de las danzas, de las coplas, de las tradiciones, que iría recopilando con rigor. Y, también, claro es, todo tipo de letrillas populares, así como las ricas y variadas indumentarias costumbristas como las que configuraban el vestuario completo de hombres y mujeres entre sayas, refajos, pañuelos, polleras, chalecos, medias, polainas, sombreros, fajas, botas, zapatos, pañolones… Y sin dejar atrás los instrumentos musicales. Es decir, el más amplio abanico que se encontraba en el estudio del costumbrismo tradicional y folklórico.
Una labor con muchos kilómetros a cuestas, con muchas conversaciones, con mucha gente, mientras, en su constancia, iba recogiendo la voz, las canciones, los recuerdos de los mayores, tal como queda constancia en las hemerotecas. Todo ello a través de su presencia en numerosas celebraciones y festividades, ya fueran fiestas, bodas, romerías y otras manifestaciones de carácter lúdico. Y en los que se escuchaba el arraigo y el sentimiento popular junto a los más variados instrumentos musicales como la flauta, el pandero, el tamboril, las castañuelas, la bandurria, el acordeón, la botella de anís... Un reto del mayor compromiso para la posteridad. Por cuanto se trataba de documentar la historia folklórica de las canciones y las danzas de la provincia de Cáceres y en las que sus sobrinas fueron señaladas colaboradoras
Una labor, la de Angelita Capdevielle Borrella, la de la investigación, apasionada y apasionante, sin regatear esfuerzos, ni kilómetros, ni horas, ni trabajo. Todo lo contrario. Llevando a cabo un trabajo de las más señaladas y altas consideraciones en un empeño que hoy, afortunadamente, todo Cáceres e incluso destacados folkloristas nacionales e internacionales reconocen a la misma.

CapdevielleToda una tarea que se iba convirtiendo en un tesoro de gran dimensión. Motivo por el que colaboró de forma señalada con el Grupo de Coros y Danzas de la Sección Femenina para ir conservando tantas y tantas canciones y bailes como los que conforman el álbum folklórico de la provincia de Cáceres. Desde "El Redoble", danza típica ochocentista cacereña, y cuya letra le fue facilitada por Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, a quien se la había enseñado una niñera y cacereñista auténtica como el mismo definía a Isabel Domínguez. Del mismo modo, pasión y entrega Angelita Capdevielle fue recopilando los acordes, los pasos, las músicas de la “Jota Cuadrada”, de Monroy, pasando por “Los Pajarillos”, la “Jota del Candil”, de Alcuéscar, “El Perantón”, la “Jota de Guadalupe”, “Los Sones de Montehermoso”, “Qué bonitas son las cacereñas”, “El Pindongo”, “La Rondeña”, “El Cerandeo”, “La Jerteña”, “El Arbolito”, “La Carta”, con esa letra que señala:
Me escribiste una carta
con una rayita verde,
no quiero carta ni raya,
quiero que vengas a verme.
O aquella otra:
Que me tengo que ir
a la guerra del moru,
que mi amor también se va,
que me tengo que ir
a la guerra del moru,
que ha vuelto a rebullir…
O:
Tu cintura no es cintura,
tu cintura es contrabando.
Yo soy el contrabandista,
que por ti vive quedando…
... Jotas, danzas, canciones, nanas, villancicos, que hoy continúan esparciendo y pregonando, con toda su riqueza y variedad, una gran diversidad de las más entusiastas y significativas agrupaciones folklóricas de la provincia de Cáceres.

CapdevielleLa labor merecía tanto la pena que un día desde la Diputación Provincial de Cáceres se interesaron por su obra y se procedió a la publicación del libro "Cancionero de Cáceres y su provincia", 1969, con numerosas partituras y letras, con un botón de muestra, tan solo, de la inquietud y la ingente labor que iba desarrollando Angelita Capdevielle en lo que, como manifestaba habitualmente, era "todo un alegre sin parar".
Entre sus condecoraciones figuran la "Y" de plata de la Sección Femenina, su ingreso en la Orden de Cisneros, y la Medalla del Mérito Civil.
Tras su fallecimiento todo Cáceres, siempre tan admirador y cariñoso de la obra de doña Angelita Capdevielle, persona de señalada sencillez y cordialidad con todos, le rindió un homenaje, dejando su nombre en el callejero de la ciudad. Homenaje en cuyo transcurso Juan Solano, magistral compositor cacereño, hijo predilecto de la ciudad, calificaba a Angelita Capdevielle como “Corazón Musical de Extremadura”. Una mujer apasionada y apasionante en su trabajo por la recuperación y revitalización de lo que bien podríamos denominar como lírica popular de la Alta Extremadura.
Miguel Muñoz de San Pedro, Conde de Canilleros, deja constancia de que Angelita Capdevielle "es una institución en Cáceres". Y añade: "Ser una institución no resulta sencillo, porque supone auténtica valía y méritos positivos ganados en una larga vida consagrada a intensas tareas, que en este caso fueron las musicales, en el campo sugestivo de lo folklórico".
Por otra parte En un artículo titulado "In memoriam, Angelita Capdevielle", publicado en la revista "Alcántara" en 1972, el historiador, musicólogo y Correspondiente de la Real Academia de la Historia Domingo Sánchez Loro, destaca que Angelita Capdevielle "supo captar la magia de nuestro folklore y para evitar su pérdida trabajó incansable por la provincia para reunir en encomiable afán todas las partituras de nuestros bailes y canciones".
Y, también tras su fallecimiento, la revista "Alcántara" destacaba en la correspondiente necrológica, que era una "popular figura cacereña de los ámbitos musicales e investigadora del folklore local", además de señalarla como apasionada por la música, que "vivió siempre por la música y para la música" y que "a su tenaz investigación deben los Coros y Danzas de la Sección Femenina su sólido y bien ganado prestigio".
Asimismo, además de prestar su nombre a una barriada de Cáceres, Angelita Capdevielle también cuenta con un recuerdo permanente a través de la escultura que se le dedicó en su día el artista andaluz José Antonio Fernández Domínguez.
Angelita Capdevielle, que lo hizo todo y más por el folklore local y provincial, es, también, directora de honor del Orfeón Cacereño. Y asimismo, en su memoria, todos los años se celebra el Festival de Folklore "Angelita Capdevielle", en un recorrido por diversas localidades cacereñas, como Torrejoncillo, Almoharín, Navalmoral de la Mata, Cedillo, Sierra de Fuentes...
Señalemos, igualmente, que el prestigioso poeta José Canal Rosado le dedicó, en las páginas de la revista "Alcántara", allá en el año 1968, un soneto titulado "A Angelita Capdevielle", y en el que se lee: "En el día de su homenaje".
A ANGELITA CAPDEVIELLE
Como el de la mostaza, breve grano
guardado con amor, que tu semilla,
humilde y casi nada, tan sencilla,
que ni se ve en el hueco de la mano.
La sembraste bien hondo, tan temprano
limpia de todo mal, tan sin mancilla
que como por milagro y maravilla
te floreció en frondoso árbol lozano.
Hoy es tronco robusto, ya logrado,
gracias a tus desvelos conseguido,
abierto en verdes ramas bien cuajadas.
Las aves de tu amor, que lo han poblado,
tejen en sus pimpollos blando el nido
y le cantan a Dios tus alboradas.
Es de señalar, asimismo, que ya, en el año 1911, Luisa B. García, a la que Angelita Capdevielle denomina gran poetisa, publica en el semanario cacereño "El Bloque", el soneto titulado "A la señorita Angelita Capdevielle", en el día de su santo, con estos versos:
Pidió mi lira inspiración al cielo
por ser de un ángel de la tierra el santo.
Tendió la aurora en nacarado manto
sobre tu nombre su dorado velo.
En el colgante nido, con anhelo
esparce el ave su divino canto;
gira la blanca mariposa en tanto
junto a la rosa en caprichoso vuelo.
Despiértase el clavel, húmedo en perlas,
y al querer el poeta recogerlas
para brindarte merecida palma,
arranca una canción a la poesía,
y entusiasta te ofrece en este día
la flor más pura del jardín del alma.
Y es que Angelita Capdevielle fue todo corazón y entrega, consciente de que su trabajo se inmortalizaría en la labor que tanto aplaudían los cacereños de las diversas generaciones en las que estuvo incardinada. Y que aún hoy siguen su estela desde la representación coreográfica de aquel folklore en el que tanto y tan afanosamente se volcó. Y que de cuando en vez, ya mayor, se acercaba por ensayos y actuaciones de los Coros y Danzas de la Sección Femenina para mostrar su satisfacción, su saludo amigo, su conversación versátil, su simpatía arrolladora.
La periodista Isabel Alía Pazos en su artículo "Etica y estética" publicado en la revista "Alcántara", 1973, señala que "enseñó a la juventud a divertirse por los caminos luminosos de la belleza y del mejor folklore y a los sones de los típicos cantos extremeños, cantó a Extremadura sacando del olvido y dando pureza a estos maravillosos cantos extremeños".
Isabel Alía Pazos también destaca que "El Redoble siempre se cantó en Cáceres como un himno a la ciudad del Arco de la Estrella, pero Angelita agregó fervor, era maravilloso oírselo tocar a su piano y luego daba escalofrío de emoción oirlo cantar y verlo bailar en la Plaza de Santa María la Mayor de Cáceres".
Finalmente dejar constancia que con motivo de uno de los homenajes que se le tributaron, en medio de un cariño arrollador, tanto por su trabajo como por su arrolladora y amable cordialidad, uno de sus alumnos le dedicó la siguiente "bomba" o expresión popular, como las que se lanzan, en mitad de la danza, en la "Jota del Candil", de Alcuéscar:
De la gente de mi tierra,
traigo la esencia más rica,
que ha vuelto a resurgir,
gracias a Doña Angelita.

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