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LOS ROMERO MONTESINO-ESPARTERO, UNA SAGA CACEREÑEADORA

16 diciembre 2015

La familia conformada por Pedro Romero Mendoza, 1896-1969, una eminencia en la historia de Cáceres, intelectual de relieve, director del periódico "El Noticiero de Cáceres" y de la revista "Alcántara".

La familia conformada por Pedro Romero Mendoza, 1896-1969, una eminencia en la historia de Cáceres, intelectual de relieve, director del periódico "El Noticiero de Cáceres" y de la revista "Alcántara" durante 20 años, premio "Cartagena", de la Real Academia Española, y Eladia Montesino-Espartero Averly, 1897-1999, afincada en Gómez Becerra, 2, abrazada y besándose junto al Paseo de Cánovas, fue y sigue siendo un lujo de las letras cacereñas. 

Allí, en aquel precioso rincón del Cáceres años sesenta, hoy desmontado por la excavadora y el paso del tiempo, se escribían ríos de poemas, ensayos, versos, sueños, pasiones, inquietudes, anhelos, historias, que fluían, de forma esbelta de mientras se miraba, ay, al horizonte de la pasión por Cáceres, su sociedad, su cultura. 

Lo que Pedro Romero Mendoza, ensayista, humanista, erudito, filósofo de la vida, y Eladia Montesino-Espartero y Averly, inculcaban a sus hijos. El sabor de Cáceres en lo más hondo de la sensibilidad. 

Un día, por ejemplo, Pedro Romero Mendoza, fundador de la Sociedad Literaria Cacereña en 1917 y uno de los creadores del Ateneo en 1925, que dejó un gran legado, escribía, en un poema titulado "CACERES, UNA CIUDAD ANTIGUA", estos versos: 

Quiebra el sol su haz de oro 

en el recio bastión de la muralla, 

y un fuerte resplandor de fuego arranca 

de la vetusta torre a su cimborrio. 

Su mujer, Eladia Montesino-Espartero y Averly, biznieta del general Espartero, que llegó a ser regente de España, la primera mujer española que voló en un avión, que vivió 64 años en Cáceres, devota de la ciudad, y, al tiempo, devota del Casco Histórico, poetisa, escritora, serena y vital, componía el poema "¡AY, CACERES, VIEJO CACERES!", subrayando versos como: 

Me gustan tus viejas calles 

estrechas y solitarias 

y los viejos torreones 

testigos de mil hazañas. 

O: 

¡Ay, Cáceres, viejo Cáceres! 

entre tus viejas murallas 

enajenaste mi espíritu, 

me tienes cautiva el alma! 

Posteriormente su hijo Juan José, 1941, con la mirada de luz de la noche, de la madrugada, soñando, ensimismado, en el Cáceres eterno, dejaba el pulso de sus recorridos, ante la fascinación de la historia hecha piedra y arte, con otro poema. También titulado "CACERES", por cuyas lindes sobresalen versos como: 

Se incendia por instantes la ciudad 

y en vivas llamaradas arde el cielo, 

la luz del sol se esparce por torreones 

que pinta con reflejos de oro viejo. 

O: 

Cerrad la puerta, el Arco de la Estrella, 

que nadie turbe el sepulcral sosiego, 

sus empedradas y serenas calles 

por siempre renunciaron al torneo. 

Años después, el pasado 9 de diciembre de 2015, otro miembro de la saga Romero-Montesino Espartero, Pablo, que un día se hizo de vocación marino, con la estampa de Cáceres adornándole, siempre, los galones en las aguas azuladas de inmensidad, escribía un bello texto, cuajado de hondura cacereña, cacereñista y cacereñeadora, titulado "ORACION DE UN CACEREÑO". 

Texto de una profunda identidad con la tierra, con la ciudad en el que el autor, haciendo hincapié en su largo periplo migratorio, allá por los años 60, deja palpables muestras del latido de su alma escribiendo: 

"Quiero volver a sentir en mi rostro, la caricia del sol al despuntar el día tras la Montaña o coronando el campanario de la iglesia en que fui bautizado, rodeado de ese azul tan Tuyo, y tan nuestro,Señor". 

O: 

"Quiero volver a ver cómo se tiñe de oro el granito de las casas solariegas en el declinar de la tarde y escuchar en la noche a la lechuza alzar el vuelo, asustada por el eco de los pasos del alma en pena de algún hidalgo de capa y espada, en la ciudad monumental". 

O: 

"Permite Señor, vuelvan a aflorar las lágrimas a mis ojos, al contemplar al "Cristo Negro" bajando por los Adarves en el silencio de la noche cacereña del Jueves Santo, solo roto por los golpes secos y unísonos de las horquillas de los portadores, sobre los guijarros del empedrado". 

Más información en el capítulo FAMILIA ROMERO MONTESINO-ESPARTERO, en CACERES, EL BLOG DE JUAN DE LA CRUZ, en la sección CACERES AYER... 

NOTA: En la fotografía Pedro Romero Mendoza, uno de los pilotos de las letras y de la cultura cacereña.

 

OPINIÓN DE NUESTROS LECTORES

Maria del Carmen P?rez 19:57 16 diciembre 2015

Es un bonito art?culo de nuestro querido C?ceres.

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