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CARTA A GUILLERMO FERNANDEZ VARA

01 julio 2015

Desde el 24-M, tal como ya estaba casi prediseñado por las encuestas, el mapa político de Extremadura ha cambiado...

Desde el 24-M, tal como ya estaba casi prediseñado por las encuestas, el mapa político de Extremadura ha cambiado, de forma señalada, en su relieve y en su configuración. Tal como ha salido de la voluntad popular tras la jornada electoral.

Los tiempos que corren y el comportamiento de la ciudadanía está cambiando de forma más que notoria en base a la exigencia y la cultura del diálogo, de la reflexión, de la necesidad del entendimiento como única arma de trabajo, de sentar las bases para poder desarrollar los esquemas de una identidad propia y con una señalada proyección de futuro.

Se han acabado las mayorías absolutas, o casi, con sus aciertos y errores, que todo ha habido. Ahora, por mor de una nueva situación, que es la que emana de las urnas, y a cinco meses tan solo para la celebración de las elecciones generales, en unos comicios verdaderamente preocupantes y en los hay mucho en juego para todo el país, se impone un sistema de gobierno y del ejercicio de la política mucho más racional y sensato. Le duela a quien le duela y donde le duela.

Extremadura se encuentra en una posición de complejas adversidades en su propia sensibilidad económico-social, político-administrativa y con delicadas preocupaciones en el futuro de sus gentes, marcados hoy, de forma severa, por la gravedad de la crisis en la que se encuentra inmerso el país. Y con una determinada presencia en Extremadura, porque así se ha impuesto desde hace muchos años, a través de las vías del centralismo madrileño. Tanto el del Gobierno nacional como el de las directrices que han ido emanando, como todos sabemos, de los cuarteles generales de Ferraz, sede del PSOE, y de Génova, sede del PP, desde donde se han ido compatibilizando los cargos de la presidencia del Gobierno y los de la secretaria general o presidencia del partido.

Por lo que al gobierno de Guillermo Fernández Vara, una persona de talante moderado, que ya supo, en su momento, de la mieles del cargo, como supo de las hieles de la oposición, no le resta más alternativa que el de la racionalidad, el sentido común, la mano tendida, la negociación permanente, la atención constante al ciudadano, pisar el barro de la calle, atender demandassociales y convertirse en ese médico político con servicio de urgencia las veinticuatro horas de cada día y durante todo el año. Lo que se dice sin desmayo. Como razón fundamental y primordial: Porque es su deber y así lo demanda, ya, la sociedad extremeña.

Me consta que él, personalmente, lo sabe. Por lo que desde su proyección para una mejor realidad social y prosperidad de Extremadura, no tiene más alternativa que el de la sensatez, lejos de triunfales tiempos cuasi imperiales de otras épocas, en las que hubo un poquito de todo, si se me permite la licencia, y trabajar de forma ardua, hasta la extenuación, en el diseño y hasta en el rediseño de lo que denominábamos en un artículo anterior La Nueva Extremadura. 

Ese, y no otro, debe de ser su empeño. Aunque todo podría  depender del grado de exigencia que le puedan plantear terceros. Otra cosa es que su proyecto y su programa se vean obstaculizados por quienes pudieran, en su momento, poder cambiar las riendas del gobierno con una moción de censura contra el dirigente socialista. Algo muy improbable, con el actual reparto de fuerzas políticas en la Asamblea, y cuando aún no se ha iniciado el recorrido de la legislatura. El hecho evidente es que, a riesgo de poder equivocarme, muy , pero que muy difícil lo va a tener Fernández Vara.

Ya se han acabado los tiempos de los votos de confianza popular a ciegas, los cheques en blanco y hasta una buena parte del crédito popular de la sociedad extremeña para tratar de solidificar los marchamos, los surcos y los caminos de una política en la que, ya, a partir de hoy mismo, se espera el máximo, hasta la extenuación, del nuevo Gobierno y que, al mismo tiempo, debe de estar marcado, firme, profesional, política, socialmente, por la oposición, en la lealtad de ambas partes con Extremadura.

La sociedad extremeña necesita oxígeno y salir de los atascos que, por diversidad de circunstancias, se han abierto en otros tiempos y en otras etapas.

Por eso hoy la ciudadanía extremeña de la esperanza y de la desesperanza, casi a partes iguales, anhela que se modere el equilibrio de las diferencias sociales, intermunicipales y entre comunidades autónomas. Ahora se pide, ya, así, por las buenas, y a las claras, de modo directo, diálogo, transparencia, progreso, racionalidad, generosidad política, equilibrio, bondad, sacrificio para la mejora y la prosperidad de Extremadura en un gran salto entre el presente y el futuro más inmediato.

Es la hora de sentar las bases, pues, de una nueva etapa y cuyos frutos ya se esperan, cuando Guillermo Fernández Vara aún no ha tomado posesión como presidente de la Junta de Extremadura.

No hay tiempo que perder. Por ser claros y concisos. En todos los terrenos. En las necesidades industriales, en las sensibilidades económicas, en las carencias culturales, en el embarrado terreno de la emigración, en hacer frente a la crisis de modo galopante, en la creación de puestos de trabajo, en la armonización entre salarios y nivel de vida. Y, por supuesto, como consecuencia, en la mejora urgente del presente y el horizonte del mañana de Extremadura.

Todo eso y mucho más es lo que ya se le demanda Guillermo Fernández Vara, que va a tener que desarrollar un papel de emergencia social desde hoy mismo y posibilitando aunar criterios de gobierno y oposición, de presupuestos y de necesidades, de búsqueda de competencias y de iniciar una nueva etapa.

Y, por encima de todo, cumplir con el compromiso de Extremadura. Una tarea en la que se va a tener que dejar bastantes pelos en la gatera.

Pero Extremadura está por encima de todo.  



OPINIÓN DE NUESTROS LECTORES

ANGEL RUIZ CANO-CORTÉS 23:16 01 julio 2015

¡Que lástima, Juan de la Cruz, que tus nobles, acertadas y valiosas opiniones sobre la moderación, el buen entendimiento y el diálogo constructivo entre las fuerzas políticas, desgraciadamente vaya a caer en "saco roto" ! Quisiera equivocarme y que tus ecuánimes y muy sensatas opiniones fueran acogidas por los líderes políticos extremeños y en especial por Guillermo Fernández Vara, cuya responsabilidad en este sentido es histórica. Pero mucho me temo que, una vez más, prevalecerá el partidismo, la soberbia, el revanchismo y la mezquindad política. ¡Ojalá me equivoque!

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