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CACEREÑEANDO CON LA PLAZA MAYOR EN GOOGLE O "UNAS LAGRIMAS DE EMOCION CON LA PLAZA"

11 junio 2015

La Plaza Mayor de Cáceres se conforma, casi con toda seguridad, al menos bajo el prisma personal del periodista, como el mejor lugar o atalaya de la Ciudad para Cacereñear.

Antes de seguir adelante he dejar constancia, con la benevolencia y comprensión de los lectores del Periódico Región Digital, que llevo un tiempo relativamente corto, eso sí, en tratar de divulgar al máximo la palabra Cacereñeo y el verbo Cacereñear, y que en su traducción más correcta, si se me permite, claro es, sería la sensación de saborear, de palpar, de disfrutar, de sentir de vivir y de emocionarse con las Estampas, con las Emociones, con las Sensaciones, con las Imágenes, con los Personajes, con las Tipologías con la Historia y las historias, con los pasajes y con los parajes de Cáceres a lo largo y ancho de sus más variadas manifestaciones y tipologías.

Así, por ejemplo, de este modo trato de dejar constancia de una manifestación con eminente sabor a las esencias de Cáceres. Como si alguien dijera de forma coloquial:

-- ¡Me voy a Cacereñear por la calle Pintores, o por el Paseo de Cánovas...! --como suele hacer algunos amigos como Maribel Durán Palacios, José Antonio Martín Recuero, José Angel Martínez, Luis Montes Quijada, Inmaculada Doncel, Angel Cerrillo, Cheli Morrul, Julita G. Parra, Azucena Alvarez Dimas Martín o Montaña Cid, a quienes, entre otros, les gusta la terminología por el sabor y el saber del día a día de y sobre los aconteceres y las dinámicas de la cotidianeidad existente en los marchamos de Cáceres. Referencia que se aumenta claro es a ir de tapeo, a contemplar sus manifestaciones o degustar, en definitiva, el prisma capitalino, siempre cálido, de la ciudad, que diría Miguel Delibes, conocedor y apasionado estudioso, siempre, de la simbología expresiva de los pequeños municipios o ciudades.

Dicho lo cual he de añadir que de repente, sin saber cómo ni por qué, me he encontrado de lleno, dentro de Google, con la portada de una agencia de viajes, Mucho Equipaje, por más señas, que cita a la Plaza Mayor de Cáceres como la quinta más bonita de España, tras las Plaza Mayor de Salamanca, la Plaza de España en Sevilla, la Plaza Mayor de Madrid y la Plaza del Obradoiro, en la capital gallega de Santiago de Compostela.

Se me han caído por el rostro, casi sin darme cuenta, pero con una profunda emoción, unas lagrimillas, diría que bellísimas y grandes, del sentimiento cacereñista o cacerense más profundo. Acaso queriendo visualizar, tras la cortinilla de las mismas, más transparentes que nunca, la imponente Plaza Mayor de Cáceres, siempre en el alma. Y, entonces, de forma intuitiva y picado por la curiosidad, como diríamos de forma conversacional, conteniendo el pulso de las sensibilidades, me he ido, de nuevo, a Google. Entonces he escrito en el buscador, tan solo, Las Plazas más bonitas de España.

Reconozco que en esos momentos se me aceleraban, de forma intensa y viva las fuerzas y el vivo deseo y de ganas de ver y recrearme, nuevamente, con la Plaza Mayor de Cáceres por todas partes. ¡Qué experiencia más emocionante para un Cacereño...! Te invito, lector amigo, a que lo hagas.

Y he podido comprobar, entre las intensidades anímicas más expresivas, con la carne de gallina, y en un rato que calificaría de extraordinaria belleza, siempre a flor de piel y vibraciones de pasión en el cuerpo, cómo tan solo en la primera página de Google, me he encontrado con una serie de buscadores que sitúan y ensalzan, al tiempo, todos ellos, entre los primeros lugares de sus clasificaciones particulares, pero a la vez de estudiosos y expertos la Plaza Mayor de Cáceres. Una Plaza que se eleva, desde la serenidad del alma, a la gloria, a la dicha, al disfrute y al recreo de sus estampas por los largos, infinitos paseos de la eternidad.

Verás. Solo en la primera página de Google, con esa denominación, me he recreado, diría que hasta donde el alma sangra de cacereñismo, dulce y bello, con que ABC VIAJAR sitúa a la Plaza Mayor de Cáceres en el puesto número 16 dentro del ranking de "Las 20 Plazas porticadas más bellas de España". Al verlo, hice un alto en el camino. Inspiré y expiré con orgullo y casi casi aplaudí en la soledad de mi despacho, atiborrado de notas, de papeles, de sobre, por y para Cáceres como hilo central de mis trabajos.

Tras descansar unos segundos y serenarme retorné, otra vez al buscador. Y me encontré con el periódico La Vanguardia, el de mayor difusión en Cataluña y de gran prestigio nacional, bajo su separata digital de "Las diez plazas más espectaculares de España", coloca a la Plaza Mayor de la ciudad de Cáceres en el séptimo lugar. Dije para mis adentros: "¡Bien...!". Y, de nuevo, la emoción. Y si quieres, el aplauso interno del cibernauta en su afán de perseguir y rastrear el nombre de Cáceres en la expansión a través de las redes sociales.

Me eché hacia atrás en el sillón, con las manos estiradas y recreando secuencias, fotografías y estampas de la Plaza Mayor de Cáceres, que desfilaba entre las nubes de mi imaginación. Todo un lujo para el espíritu.

Y volví a la carga. Entonces descubro que la Guía Repsol, una de las visitadas por los usuarios y ciudadanos de todo el país, bajo el epígrafe de "Las Plazas Mayores más bonitas de España", deja constancia expresa de que la de Cáceres se ubica en el cuarto lugar. Levanté el puño derecho en gesto de manifiesta alegría, como cuando en mis tiempos niños marcaba un gol acaso Ibarreche, o Palma, o Fabio, o Nandi, para el Club Deportivo Cacereño, cuando se peleaba por los lugares de cabeza del Grupo XIII de la Tercera División y de modo instintivo, grité: "¡Hurra...!".

Estaba y resultaba clara, pues, la coincidencia de los buscadores y hasta el parecer de los autores de las Guías orientativas para el lector.

Aún así, con el poema emocional desbordándome el hilo de la tensión de mi Cáceres de siempre, opté por continuar en ese divertido juego de la tarde. Y, al seguir, descubrí que el buscador "¿Cúal es la plaza más bonita de España?" del diario 20 Minutos, coloca a la Plaza Mayor de Cáceres en el puesto número 11. Y, de repente, el poemilla emocional de mi vida se encendió como un arco iris de mil colores anunciador de carteles de ferias entre miles de expectativas ciudadanas y populares.

Todo un poema, acaso hondo y profundo, que me ha marcado, sobremanera, el ritmo espiritual de un par de horas en el que la continuidad de ver el nombre de la Plaza Mayor de Cáceres en los diversos buscadores me enorgullecía en una larga confluencia de miles de ríos de recuerdos, de estampas, de vivencias, que se quedan enmarcadas en el claustro personal, sin embargo, de mi propio yo.

Presumí, una vez más, de Cáceres, de su significado y su simbología, como un icono de referencia para todos los viajeros interesados en saber, por ejemplo, de las Plazas más bonitas de España.

Y, ante el teclado del duro ordenador, he dejado pasar una fugaz película titulada Cáceres, por la que han ido desfilando las Sensibilidades que un día aprendí a mamar en el recorrido apasionado de una Ciudad sacrosanta llamada Cáceres.

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