Cada año, cuando se acerca el solsticio, miles de viajeros ponen rumbo a monumentos prehistóricos, ciudades antiguas, montañas sagradas y paisajes remotos para contemplar uno de los espectáculos más antiguos del mundo: el amanecer.
Podría parecer extraño. Al fin y al cabo, el Sol sale todos los días. Sin embargo, en determinados lugares del planeta ocurre algo especial durante estas fechas. La luz atraviesa una cámara excavada en la roca, ilumina un santuario construido hace miles de años o aparece exactamente por el mismo punto del horizonte...
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