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EN OTOÑO: LA EDUCACIÓN

24 septiembre 2013

EN OTOÑO:  LA EDUCACIÓN

En otoño "vuelta al cole". Reencuentro con los amigos en unos casos, caras nuevas en otros y siempre, siempre nuevas emociones y expectativas.

En otoño "vuelta al cole". Reencuentro con los amigos en unos casos, caras nuevas en otros y siempre, siempre nuevas emociones y expectativas. A veces, amargándote el verano, ya en julio o agosto te lo recuerdan algunos grandes almacenes "en septiembre, vuelta al Cole".

No voy a descubrir yo ahora que educar es difícil y complejo y que confluyen tal cantidad de variables que me llevan a pensar (y no sólo a mí) que la Pedagogía tiene más de arte que de ciencia.

Por otra parte, la Educación es uno de esos temas transversales de los que "todo el mundo sabe mucho", todo el mundo opina y tiene su "propia teoría" indiscutible, por supuesto, todo el mundo puede corregir o desautorizar sin el menor pudor a los profesores.

Si cualquier empresa de sondeos o instituto de opinión hiciera en un ámbito no especializado o profesional un estudio sobre “¿Qué esperamos de la educación, qué beneficios personales y sociales proporciona, porqué es tan importante la educación?”, recibiría un abanico de respuestas llenas de tópicos y de esperanzas, tan previsibles como ciertas. La inmensa mayoría, sin necesidad de citar el artículo 27 de la Constitución, ya sean votantes del PP, del PSOE o de IU, con muy pocos matices diferentes nos dirían que la Educación tiene que servir:

- para que los chicos y chicas aprendan lo necesario para desenvolverse en la vida, o

- para que los niños y los jóvenes sean buenas personas y buenos ciudadanos, o

- para que todos tengamos igualdad de oportunidades y podamos llegar a donde nuestras capacidades y esfuerzo nos lleven, o

- para que la sociedad sea cada vez más libre, democrática y tolerante, respetando a todos, o

- para que cada vez haya más igualdad, menos pobreza y marginación social y económica, o

- para que todos seamos más conscientes de que el Planeta Tierra es el hogar de la Humanidad, de las generaciones presentes y futuras ....

Expresiones poco elaboradas políticamente, técnicamente demasiado genéricas, pero llenas de sentido común que reflejan la esperanza y el deseo de que la educación sirva para el progreso personal y colectivo, porque si no es así ¿para qué sirve?

La realidad manda y cuando tenemos casi el 60% de paro juvenil nos preguntamos si la educación ha servido a nuestros jóvenes para desenvolverse en la vida. Cuando se constata que el machismo, la xenofobia y la homofobia crecen en sectores de la población joven, nos preguntamos si el sistema educativo está produciendo buenas personas y buenos ciudadanos.

También podemos preguntarnos si estamos avanzando en la igualdad de oportunidades o creando más obstáculos, o si en la sociedad se están reduciendo las diferencias económicas y, por tanto, la pobreza y la marginación social. O si tenemos más conciencia de economía sostenible o al contrario crece un modelo consumista y depredador.

Todo esto es más que suficiente para reflexionar sobre el sistema educativo extremeño y debería bastar para localizar e identificar sus deficiencias, para proponer cambios y medidas de corrección. Pero vuelven a surgir las preguntas y no pocas dudas.

Las preguntas, ¿en qué estamos fallando? ¿Qué hemos hecho mal para llegar a este estado de cosas? ¿Qué cambios hay que introducir para corregir estas realidades negativas? Y las dudas, ¿no será que esperamos mucho de la educación? ¿No será que necesitamos una revisión profunda de nuestro sistema educativo?

Y la gran pregunta, ¿responde la política educativa del PP y, en concreto, la Ley Wert a alguna de las esperanzas que de forma genérica y desde el sentido común se depositan en la educación?

Claramente, no. No resuelve ninguno de los problemas del sistema educativo porque restringe la igualdad de oportunidades al reducir drásticamente el número de becas, endureciendo injustificadamente los requisitos para obtenerlas, y aumenta los filtros en los que, inevitablemente, se irán quedando los estudiantes con menos recursos económicos, quedando los que puedan costearse los estudios. Además, cultiva los valores confesionales, que producen una sociedad menos plural y menos tolerante. Y, sobre todo, no aporta soluciones para reducir el fracaso escolar, el abandono escolar prematuro y no facilita la incorporación de los jóvenes al mercado laboral.

La Ley Wert ha suscitado una casi unánime respuesta negativa de toda la comunidad educativa y por mucha mayoría absoluta que tenga el PP, el Sr. Wert debería reflexionar, no sólo por el fondo y por la forma, sino por el bien de todos.

Septiembre de 2013. Pedro Escobar, profesor y portavoz del Grupo Parlamentario de IU.

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