
Entiendo las circunstancias actuales como una mezcla de incertidumbre y esperanza, un tiempo que demanda madurez frente a la mediocridad, arrojo frente a la indolencia y valentía frente al conformismo.
Asumo mis virtudes como oportunidades, y mis defectos como el desafío de mejorar en lo personal, el reto de intentar dar siempre lo mejor de mí mismo a quienes me rodean. Creo en los equipos humanos; confío en el potencial de la suma de los esfuerzos de hombres y mujeres dispuestos a sacrificar lo individual a favor de lo colectivo.
Me gusta patinar, y caminar por cualquiera de los parques de nuestra ciudad, andar para pulsar la realidad de cada rincón de nuestro Cáceres. Escucho Supersubmarina, Marea o La Fuga mientras que intento dar a cada problema de cada ciudadano, por pequeño que sea, la mejor de las soluciones.