La imagen nocturna de Nueva York es una de las más reconocibles del mundo: rascacielos iluminados, pantallas encendidas a cualquier hora y una actividad constante que ha dado forma a su famoso lema de “la ciudad que nunca duerme”.
Pero ese modelo podría empezar a cambiar. Una propuesta legislativa en avance plantea reducir el uso innecesario de iluminación artificial durante la noche, especialmente en edificios de oficinas y espacios que permanecen iluminados sin actividad. El objetivo no es apagar la ciudad, sino hacerla más eficiente,...
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