Un cumpleaños siempre es motivo de alegría, alborozo, alharaca… Siempre lo personificamos pero, a veces, toca celebrar cumpleaños de algo tan aparentemente falto de vida como son las piedras o los monumentos.
Y digo aparentemente falto de vida porque nuestro patrimonio está más vivo que nunca. Cada año crece el número y se consolidan las celebraciones en torno a él: Emerita Lúdica, Festival Medieval de Alburquerque, la Batalla de la Albuera o la de Arroyomolinos, el Festival Templario de Jerez o De la Luna al Fuego, en Zafra, son buenos...
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