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Dos extremeños inventan un accesorio para la mascarilla que evita que se empañen las gafas

Con el mismo se logra mejorar el ajuste, reduciendo la entrada de virus y bacterias en las vías respiratorias, y protegiendo al ojo de ciertas patologías.

12 mayo 2021 | Publicado : 12:48 (12/05/2021) | Actualizado: 16:30 (12/05/2021)

Dos emprendedores extremeños, Juan Carlos Cilleros y Juan Carlos Pérez, han inventado y patentado un accesorio para la mascarilla, al que han llamado Ciper, que mejora el ajuste de la misma a la cara, evitando que el aire exhalado por la boca salga por el borde superior de la mascarilla.

Así pues, con este artilugio se logra mejorar el ajuste, reduciendo la entrada de virus y bacterias en las vías respiratorias; evitar que se empañen las gafas e impedir que el aire exhalado llegue a los ojos, protegiendo de ciertas patologías, como el síndrome del ojo seco.

Precisamente, sobre el funcionamiento del mismo, los emprendedores han señalado que "se trata de una solución sencilla, pero plenamente satisfactoria" para evitar que se nos escape el aire exhalado y se nos empañen las gafas.

En concreto, el accesorio Ciper se constituye a partir de una pieza a modo de puente elástico y flexible cuya curvatura se adapta perfectamente a la del tabique nasal de cualquier usuario, adaptándose a las distintas fisonomías de forma más segura y estanca que las tiras de ajuste que llevan incorporadas las propias mascarillas.

Además, este accesorio cuenta con dos variaciones lo que permite su uso tanto para las mascarillas quirúrgicas como para las FFP2 y FFP3 que son las de una utilización más extendida, proporcionando para ambos tipos un mejor ajuste y, por extensión, mayor protección y comodidad.

QUIRÚRGICAS Y FFP2 Y 3

La primera variante del Ciper está realizada para las mascarillas quirúrgicas y consiste en dos pestañas extremas y paralelas al puente de la nariz y con un estrecho espacio a través del que se inserta el borde libre superior de la mascarilla, quedando el puente perfectamente estabilizado a nivel del tabique nasal y evitando que salga el aire hacia las gafas.

Mientras, la segunda variante está pensada para las mascarillas de tipo FFP2 y FFP3. Aquí el puente se alarga con unos brazos longitudinales para acabar fijándose en las gomas o cintas de sujeción de la mascarilla a las orejas.

Ambos sistemas, según insisten los inventores en una nota de prensa, permiten la perfecta adaptación de la mascarilla en la cara del usuario, evitando tanto el empañamiento de gafas como la sequedad de ojos para sus usuarios.

BENEFICIO Y USO

Sobre las posibilidades de uso y beneficio, los promotores del proyecto han destacado que son ilimitadas, puesto que la mascarilla es algo que utilizamos todos y cuyas molestias también padecemos todos, por lo que son muy amplias.

En este sentido, han destacado los beneficios para los estudiantes que necesitan gafas o los conductores, por citar a algunos ejemplos, pero cualquier persona puede beneficiarse de este dispositivo, ya sea por usar gafas graduadas, pero también de sol.

Respecto a la versatilidad del Ciper en función del tamaño o talla de las personas que lo utilicen, Juan Carlos Cilleros ha explicado que al ser de un material flexible se adapta perfectamente a todas las fisionomías, no obstante, se están fabricando estos CIPER con diferentes "tallas" vinculadas a las propias que tienen las mascarillas para garantizar un mejor acoplamiento.

Además de distintas tallas, el Ciper se puede personalizar al gusto del usuario, ya sea con el color del mismo o con la posibilidad de fijar elementos decorativos al gusto de cada persona.

LOS PROMOTORES DE CIPER

Cabe recordar que los promotores de este proyecto son dos extremeños: Juan Carlos Cilleros y Juan Carlos Pérez. De la primera sílaba de ambos apellidos surge el nombre de este dispositivo (CI-PER).

Sobre cómo se les ocurrió la idea y su posterior desarrollo, ambos coinciden en señalar en lo incómodo que era utilizar las gafas con la mascarilla, por lo que hablándolo entre ellos decidieron buscar cómo remediar este problema.

Así, después de "trastear" descubrieron que no existía ningún sistema con garantías, fácil de usar y económico, que evitara que se te empañaran las gafas, por lo que se pusieron a desarrollar el Ciper, en su tiempo libre, "echando horas en el garaje" de uno de ellos y utilizando una impresora 3D para realizar los primeros bocetos.

Una vez que se dio con el diseño definitivo con resultados más que satisfactorios, ambos emprendedores decidieron patentar y poner este invento en "la calle" para ayudar a las miles de personas que como ellos están molestos cuando usan las gafas por su empañamiento.

Actualmente la venta que están haciendo es utilizando el sistema del "boca oreja" que les está funcionando bastante bien, puesto que ya han distribuido más de 2.000 Ciper y "esto no para", han sentenciado.

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