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Lucía Bosé: “La artesanía me sana, me hace feliz”

Lucía Bosé expone 'Piatti' en el Palacio de San Carlos de Trujillo. La actriz sigue creando y sigue transmitiendo su energía y ganas de vivir

Marta Alvarado

27 mayo 2018 | Publicado : 15:11 (27/05/2018) | Actualizado: 13:33 (28/05/2018)

Piatti, la exposición

Algo tan cotidiano como la cocina, en concreto, los platos, sirven de base a Lucía Bosé para mostrar al mundo su sanadora artesanía. Su técnica: el collage.

Una forma de hacer arte, muy utilizada en las vanguardias, que consiste en mezclar diferentes lenguajes e ideas en un ejercicio de total libertad.

Vanguardia y libertad, algo que le va como anillo al dedo a Lucía Bosé, quien convierte lo cotidiano en arte gracias a la decoración con perlas, canicas, y recortes de fotografías.

Respecto a la parte conceptual de la muestra, comisariada por Rosa Perales, el espectador puede observar las referencias culturales y artísticas de la Bosé: el Renacimiento y Barroco italianos, la naturaleza con sus pájaros, y sobre todo, su gran homenaje a las Mujeres con Mayúsculas.

Mujeres que se salen del estereotipo. Mujeres que no se conformaron con quedarse en la cocina para salir a romper moldes, siendo conscientes o no de su desobediencia y su revolución.

Así vemos a por ejemplo, Frida Kalho, Greta Garbo, Lola Flores o Bimba Bosé que se han convertido en referentes culturales de nuestro tiempo gracias a su fuerza, su carácter y su arte.

Decía Luis Buñuel que "Un escritor o un pintor no pueden cambiar el mundo. Pero pueden mantener vivo un margen esencial de disconformidad.” Pues Lucía Bosé, que, como no, trabajó con el director aragonés, se lo ha tomado al pie de la letra, tanto en el cine como en su vida.

La gente que no se sale de la norma es un rollo y por eso, Lucía, que sabe rodearse bien desde siempre, nos recibe en la casa-taller de Miguel Sansón en Almoharín. Su fuerza y su presencia inunda la sala.

Mis compañeros de fatigas, los jóvenes y talentosos fotógrafos Anita Alvarado y Alex Mejorado, empuñan sus cámaras y dicen que no hace falta hacer nada, solo disparar. Se ve que la Bosé sigue conservando esa fotogenia increíble y esa energía magnética que la hizo trabajar con los más grandes. Con una persona con tanta luz, no hay photoshop que valga.

Lucía, ¿Te atreves a contarme cómo fue tu infancia en el Milán de la II Guerra Mundial?

Pues yo era una niña. Fue tremendo, claro. Durísimo. Mi casa fue destruida en la guerra, vamos, destruyeron la ciudad entera. Yo iba paseando y decía que se había muerto la ciudad. Ahora me dicen mis nietos “No tenemos la culpa de que hayas pasado una guerra”. Eso sí, de niña sufres hasta un cierto punto porque no te das cuenta de lo que está pasando. No sabes lo que es la familia, que por cierto, es un coñazo la familia...

Fuiste Miss Italia con 17 años y has trabajado algunos de los cineastas más importantes del siglo XX, ¿Cómo empezó toda esta aventura?

Empecé a trabajar en una tienda de Marrón Glacé. Un día, estaba en la tienda, entró un hombre y me dijo: “tiene usted una cara muy interesante, hará usted cine”. Estaba un señor con él y me dijo que era Visconti, que yo en ese momento no sabía que era un gran director. La cuestión es que después habló de mí en Roma. Total, que me fui a Roma e hice mi primera película con Giuseppe de Santis. Ese fue el comienzo de todo.

¡Pues menudo comienzo! Después trabajas con un director tan interesante y adelantado a su tiempo como Michelangelo Antonioni. Además estás justo en un momento de apogeo del cine italiano con movimientos como en neorrealismo ¿Cómo vives todo esto?

Pues tenía que hacer de una mujer de más edad y tuvieron que hacer un trabajo de caracterización importante para conseguirlo. En esos años, hice películas realistas, comedias italianas, como Las Muchachas de la Plaza de España, que era muy divertida, muy simpática.
Eso sí, trabajar con Antonioni era durísimo. Antonioni es que era muy pesado porque era todo un perfeccionista: el traje, el sombrero, la foto... todo todo como el quería. “Lo quiero así" y así tenía que ser, no dejaba nada al azar.

Sería durísimo, pero luego el resultado de las pelis...

Sí, son una maravilla, entonces no entendidas porque se adelantó casi 50 años.

Tras trabajar mucho en Italia, llegas a España para rodar Muerte de un Ciclista con Bardem ¿Cómo fue esta experiencia? Sobre todo teniendo en cuenta que la película fue calificada como altamente peligrosa por el Régimen de Franco.

Es modernísima porque la ves ahora y parece una película actual. Pues resulta que Juan Antonio Bardem vio las películas de Antonioni y me invitó a venir a España. Yo dije, "sí voy a España", sin saber que me iba a cambiar la vida por completo...
Pero Juan Carlos Bardem era diferente. Era abierto, simpático. Antonioni era el clásico intelectual. ¡Bardem era un cachondo! Como “El Torero” ya empezaba a perseguirme, Juan Antonio se pasaba el día tarareando la canción de Carmen.

Después trabajas con Luis Buñuel en 'Así es la Aurora' ¡Menuda carrera!

Ay, Luis Buñuel era divino, sublime. No se puede explicar. Era para comprárselo, vamos. Muy pensativo, gruñón y simpático a la vez que muy preocupado. Una persona muy humana. Dormía en el suelo con una tabla, tocaba los tambores el día de Pascua hasta sangrar. Un ser muy espiritual a la par que comunista, que te puede parecer una contradicción, pero era así.
Luis Buñuel ha sido el director más espiritual que he conocido.

Te casas, tienes un parón en tu carrera hasta que te divorcias y vuelves al cine de la mano, entre otros, de Fellini, haciendo de matrona en Satiricón. ¿Cómo recuerdas este momento?

Fue todo un escándalo. La actriz italiana que deja a un torero amigo de Franco. Me llamaron puta y me llamaron de todo.
Sí, Fellini pedía a todo el mundo que le hiciera cualquier cosa en sus películas. Entonces, te levantabas a las 4 de la mañana y empezabas a maquillarte y a ponerte de romana. Eso sí, la película es muy bonita, mi escena es preciosa. Me acuerdo que estaban los pavos abriendo la cola todo el rato y cuando yo me mato, cuando me apuñalo seguían haciendo la rueda, que aquello no podía ser, claro, yo matándome y los pavos con la cola de colores... Total que acabaron atando la cola a los pobres pavos para que no abrieran la cola. Este Fellini inventaba cada cosa...

¿Y con los experimentos de Pere Portabella?

Ah si, creo que solo digo una palabra. Otra experiencia más.
Yo creo que has sido una actriz que ha sido tenida muy en cuenta por directores y artistas que se salen de la norma, que son los que hacen avanzar al arte y a la sociedad, ¿Tú te quedas con algún papel en especial?
No, si acepto hacer la película es porque me gustaba. Si luego ya salen bien o mal, la culpa puede ser mía, del actor o del director. Si acepto es porque me gusta y me ha gustado todo lo que he hecho.

Muchos de estos directores te han dado la oportunidad de interpretar a mujeres muy fuertes que se salen del estereotipo de damiselas en apuros ¿Consideras que ha habido un cierto retroceso a la hora de mostrar a la mujer en el cine y en las series?

Es que en el cine todo es irreal, está la familia típica americana con ese “te quiero, amor mío”, todo el rato con todo perfecto. La familia española está en la lucha, la italiana igual. Cada uno representa la sociedad que tiene.
He hecho mujeres muy complicadas. El cine americano era y es otra cosa, pero cada país describe cómo es o como podría, o como le gustaría ser.

El otro día estuve viendo la Dama sin Camelias y me pareció que había mucha perspectiva de género
Pues no gustó nada en la época. No era nada comercial y no la entendieron.

Cambiando un poco de tercio, las artes, ya sea el cine, la música, la pintura... han estado siempre presentes en tu casa y puedes presumir de amigos como Picasso o Miguel Sansón. ¿Tú cuando te animas a hacer tus propias creaciones?

Claro, siempre. Han pasado todos por mi casa y siempre hemos escuchado ópera, se tocaba música clásica...
He hecho cosas para no aburrirme, aunque bueno,  yo no me he aburrido nunca. Me divierte muchísimo. Me gustan las cosas redondas y eso que no tengo mucho espacio porque vivo en una casa pequeña en un pueblo de 50 habitantes. A ver, yo hago artesanía, soy artesana por aquello de que el arte, sana.
Haces la composición y encuentras la felicidad. Es mas manual, es otra cosa que no tiene nada que ver con el cine.

Acabas de inaugurar Piatti en el Palacio de San Carlos de Trujillo, ¿Qué vamos a poder ver en esta exposición? ¿Cómo ha sido el proceso creativo?

Compro platos tailandeses de laca, y nada, les pongo aceite y empiezo a decorarlos. Esta vez he incluido a mujeres que me gustan. Mi personaje preferido es Frida porque es un personaje interesantísimo. Una persona con mucha vida, es una mujer con mayúsculas. Hay también otras actrices y he metido a Bimba, a Lola Flores. Mi hija me saca la fotografía de Internet y luego me pongo manos a la obra con mis perlas para trabajar con las que yo considero que son mujeres extraordinarias.

Por último, ¿cuáles son tus próximos proyectos?

Sigo en este proyecto. La artesanía me sana, me hace feliz. Y seguiré viviendo con todo lo que eso implica. La vida con dolor y con alegría, pero en eso consiste. Eso es vivir.

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