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O MUSEU MILITAR DE ELVAS

03 julio 2017

Y retorno a Portugal. Portugal y todo lo portugués me atraen como la mejor bulla en la mejor fiesta con aquella mejor compañía. Es mi debilidad, muy dentro de mí...

Y retorno a Portugal. Portugal y todo lo portugués me atraen como la mejor bulla en la mejor fiesta con aquella mejor compañía. Es mi debilidad, muy dentro de mí.
Vuelvo ahora a un Portugal inmediato y cercano. No al Portugal atlántico y urbano de Lisboa o de Porto. Deseo detenerme y deleitarme con dos paseos por sendos recintos de la muy cercana Elvas –la Yelbes de los Tiempos Modernos peninsulares- a intentar adentrarme en dos espacios de profunda raigambre bélica y militar, en los que se me parecen –y aparecen- presentes elementos esenciales del duro, trágico y sangriento pasado de esas tierras que componen la frontera extremeño-alentejana, de esa Raia/Raya de nuestros amores y, de modo especial, a todas las anónimas gentes, españoles o portugueses, portugueses o españoles, “que tanto monta”, que desde un tiempo largamente extendido en el tiempo pasado hubieron de padecer todo tipo de duras presiones y difíciles e inhumanas condiciones de malvivir como consecuencia tanto de su pertenencia a grupos sociales de no privilegiados como de su asentamiento en una frontera de pillaje, bien alejada de los respectivos centros nacionales del poder político pese a que en ambos, fuera en Madrid o en Lisboa, se tenía en alta valoración estratégica. La Frontera es una penosa realidad que separa, por voluntad de sendas decisiones políticas tomadas en sus respectivas capitales, dos estructuras geográfica, humana y estructuralmente muy semejantes y cercanas entre sí.
Ambos son recintos militares. Porque lo militar fue elemento esencial y definitorio de la Raya hispano-portuguesa a lo largo de toda su historia. Y los militares, los soldados, que constituyeron un elemento caracterizador del paisaje humano de esa Raya que ahora, por fortuna, ya no separa, ahora une.
Uno de ellos es el espacio, el bello y sugestivo espacio, que en la muralla de Elvas se ha dedicado a la instalación del Museo Militar de Elvas. Y cúmpleme deseo –y deber de justa obligación-, agradecer a Moisés Cayetano Rosado el tiempo que para conocerlo -y conocer todas las fortificaciones rayanas- me dedicó. Sus explicaciones y sus publicaciones se encuentran en la base y en la materialidad del texto que, amable lector, tiene ante sí.
Porque no olvidemos que Elvas contienen la mayor y más importante muestra y ejemplificación de las fortificaciones abaluartadas del mundo, reconocidas en junio de 2012 por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.
O Museu Militar de Elvas, se instaló hace menos de una década, abarcando un amplísimo espacio de las murallas abaluartadas elvenses: los Claustros del convento de São Domingos; los Quartéis do Casarão; la Fonte de S. José junto a lienzos de la vieja muralla fernandina así como diversos elementos constructivos de la fortificación abaluartada. Fue el cuartel del Regimiento de Infantería nº 8, hasta que fue la última unidad en lo utilizó, en el año 2006. Con su cierre, el Ejercito Portugués, por medio de un acuerdo con el Ayuntamiento de Elvas, decidió transformar ese espacio de vieja raigambre militar, en el Museo Militar de Elvas.
Se decidió situarlo en los antiguos Quartéis do Casarão, conjunto edificado al amparo del programa que el Marqués de Pombal emprendió de reorganización y de reforma del ejército y de la marina, tarea que en 1762 encomendó a Federico Guilherme Ernesto, Conde de Schaumbuerg-Lippe, quien en Elvas acometió dos importantes proyectos: “Fuerte de Nossa Senhora da Graça”, al que habré de dedicar una futura entrada de este blog, y esos Quartéis do Casarão, instalaciones nominadas en recuerdo de una muy vieja y voluminosa edificación que Cosmander, el jesuita holandés, ingeniero militar y arquitecto holandés, había ordenado demoler en el siglo XVII, en el transcurso de la Guerra de Restauración. Entre el “Baluarte da Porta Velha” y el de “Casarão” y entre éste y el semibaluarte de «São Domingos” en el que se alberga el medieval convento de São Domingos se levantaron dos tramos de casernas -en total, 46, de planta rectangular muy alargadas, abovedadas y levantadas perpendiculares a la muralla- que disponen de dos poternas unidas en el que fuera edificio de mando, adornado en su exterior por una magnífica y majestuosa fuente labrada íntegramente en mármol, la “Fuente de San José”.
La institución museística presenta, al menos, un doble valor: el material expuesto, es decir, el contenido y el continente, el espacio físico y su maravilloso entorno de las fortificaciones abaluartadas. Y como Moisés Cayetano me mostraba, aconsejo al futuro visitante del Museo, desde un paseo por las terrazas del Museo, la pausada contemplación del Casco Antiguo de Elvas con sus blanqueadas edificaciones de rojos tejados y las torres de sus iglesias; sus viejos y espectaculares cinturones de murallas, las dos islámicas, la “fernandina” concluida en el reinado de Fernando I y la fortificación abaluartada. Y a más distancia, los fuertes de Santa Luzia y da Graça,…y la ciudad de Badajoz…Todo incita a una detenida visita, la que aconsejo a quien no la haya ya disfrutado. U otra posterior,…siempre hallaremos nuevas visiones y nuevos descubrimientos.
El material expuesto a la curiosidad y contemplación del visitante se agrupa en cinco colecciones: colección de Arneses; colección del Servicio de Salud; colección de Transmisiones; colección de Tracción Animal y colección de Vehículos. Dentro de cada una de ellas, diversas Salas, en las que se muestran de forma individualizada elementos similares dentro de un uso específico. Por ejemplo, en la Colección de Arneses se han diferenciado seis salas: de presentación, del Caballo, arneses de Infantería, de Caballería, de Artillería y Sala de Intendencia.
En la Colección del Servicio de Salud hallamos cinco Salas, diferenciadas por la procedencia y el destino del material expuesto: sala de Veterinaria; sala de Farmacia; de Oftalmología y Sala de Ortopedia.
Siete son las Salas de la Colección de Transmisiones: Una de Introducción a las transmisiones y las restantes estructuradas en función del marco temporal que las originó, distinguiendo entre la Sala de la Guerra peninsular, el tiempo en el que Napoleón intenta la ocupación y conquista de la Península Ibérica lo que origina la alianza con Inglaterra, la marcha del Monarca, D.João VI, a Brasil; la Sala de la Regeneración, iniciada en 1851, un proceso extendido a lo largo de poco menos de veinte años en el que se busca modernizar el país; la Segunda Guerra Mundial; la Guerra Colonial; el 25 de Abril de 1974, la actuación del Movimento das Forças Armadas (MFA) que condujo a la caída del Estado Novo y a la implantación de un régimen democrático, la descolocación y el desarrollo económico y, finalmente, la Sala de la Reorganización, de la reorganización de las transmisiones en el Ejército.
La Colección de vehículos militares, por lo general expuestos en los amplios espacios abiertos del Museo, ofreciendo a la curiosidad de los visitantes piezas motorizadas de elevado interés histórico tanto por las novedades e innovaciones que en sus momentos representaron cuanto por el destacado papel que en ese tiempo y en circunstancias bélicas ofrecieron, sean carros de combate o vehículos tácticos de ruedas, vehículos de reconocimiento o de transporte de personas así como algunas piezas pesadas de artillería.
Y en otro espacio cuidadosamente estructurado, utilizando también un conjunto de antiguas casernas, se encuentra una iniciativa del Ayuntamiento, de la Câmara Municipal de Elvas, el Centro de Interpretación del Patrimonio de Elvas, en el que de forma harto didáctica se muestran al visitante las diversas tipologías patrimoniales bien presentes en la ciudad: patrimonio arqueológico, patrimonio civil, patrimonio militar, tan interesante y tan abundante en un espacio tanta veces escenario, trágico escenario, de guerra, devastación y muerte; patrimonio religioso…Allí se hacen patentes los elementos que llevaron a la decisión de la UNESCO que llevaron a calificar a Elvas como Patrimonio de la Humanidad.
No he de señalarlo. Elvas merece no una visita. Su riqueza monumental y diversidad patrimonial requiere de varias. Y de más si deseamos conocer ese Fuerte da Graça al que más arriba me refería y sobre el que intentaré volver.

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