La violencia contra las mujeres es un problema antiguo, tanto como la sociedad, pero hasta hace sólo tres décadas permaneció oculto tras los mecanismos culturales. De esta manera, se le negó su carácter de problema social y se le redujo a un asunto privado y exclusivo -“de las mujeres”-.
Los estudios que se realizan hoy en día sobre el comportamiento humano, demuestran mediante sus estadísticas, que los seres humanos cada vez somos más solitarios.