La violencia contra las mujeres es un problema antiguo, tanto como la sociedad, pero hasta hace sólo tres décadas permaneció oculto tras los mecanismos culturales. De esta manera, se le negó su carácter de problema social y se le redujo a un asunto privado y exclusivo -“de las mujeres”-.
Hablar en pleno 2015 de Violencia de género, debería provocarnos cuanto menos “repugnancia” puesto que es un tema que deberíamos de haber erradicado hace años.