La última luz tarda en abandonar las encinas. Sobre el agua queda una franja clara; las piedras conservan todavía el calor del día. Aparece una estrella, después otra. Para disfrutar del astroturismo en Extremadura, conviene reservar también ese intervalo: los minutos en los que el paisaje pierde sus colores y el cielo empieza a ganar profundidad. Sentarse, esperar y escuchar. El viaje puede comenzar así, con una tarde a la que no se le exige nada más.
Atardecer en Los Barruecos, Cáceres / Crédito: Turismodeestrellas.com
El silencio de...
Ver noticia completa