En verano, muchas islas del Mediterráneo parecen no dormir nunca. Música, terrazas iluminadas, hoteles abiertos hasta la madrugada y puertos convertidos en pequeños océanos de luz artificial. Por eso sorprende tanto llegar a Nisyros y descubrir que aquí la noche sigue teniendo oscuridad.
Esta pequeña isla volcánica del mar Egeo, situada entre Kos y Tilos, permanece relativamente fuera de los grandes circuitos turísticos internacionales. Y esa discreción ha terminado convirtiéndose en una de sus mayores virtudes para el astroturismo.
Porque...
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