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La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán presenta su archivo histórico digital

Entre los volúmenes de la colección, mostrará los más antiguos del S. XIV, entre los que destacan los libros de cuentas de la Reina Isabel la Católica.

12 abril 2021

Ep.

La Fundación Tatiana Pérez de Guzmán va a presentar este martes, día 13, el archivo digital de los más de 9.000 documentos y volúmenes que se custodian en el Palacio de los Golfines de Abajo en Cáceres, abierto como museo en 2015, y por el que han pasado más de 80.000 personas en estos cinco años.

La presentación oficial de este archivo tendrá lugar en la Real Academia de la Historia en Madrid y se retransmitirá online. Presidirá el acto la directora de academia, Carmen Iglesias, acompañada del presidente de la Fundación Tatiana, Teodoro Sánchez-Ávila, y está prevista la intervención de la académica Carmen Sanz Ayán y del director académico de la fundación, Álvaro Matud.

En el acto se darán a conocer algunos de los volúmenes de la colección, los más antiguos datados en el siglo XIV, entre los que destacan los libros de cuentas de la Reina Isabel la Católica, escritos por su Camarero, Sancho de Paredes Golfín.

En ellos se revela que la Reina contaba con un ajuar rico en costosos perfumes y cosméticos, lo que refuta la leyenda negra de que Isabel la Católica no cuidaba su higiene y aspecto personal.

Así, en una de las salas del Palacio de los Golfines de Abajo en Cáceres se expone una selección de documentos del archivo, que es principalmente administrativo y se organiza en diferentes secciones que corresponden con las ciudades de donde proceden los documentos: Ávila, Baeza, Belalcázar, Valencia, Cáceres, Córdoba, Granada, Madrid, Salamanca y Trujillo.

Tras nueve años de trabajo de un equipo de profesionales de la fundación digitalizando los documentos, con el asesoramiento externo de los expertos de la Real Academia de la Historia y una importante inversión económica, el Archivo Digital permite el acceso libre a la imagen de todos los documentos con una gran calidad visual a través de una web (archivohistorico.es), que próximamente estará integrada en las web de la fundación y el Palacio de los Golfines.

El profesor Miguel Ángel Ladero Quesada, catedrático y académico de la Real Academia de Historia, el mayor especialista en historia de la Corona de Castilla durante los siglos XIII a XV, ha asegurado que estos libros de cuentas son un documento importante, del que existe solo otro ejemplar en el Archivo de Simancas.

"Creo que es de lo más importante, desde el punto de vista de la historia general, que hay en el archivo de la Casa de los Golfines", ha señalado, al tiempo que ha explicado que el hecho de que no se hayan perdido estos libros, tras cinco siglos de vicisitudes históricas, se debió a que un antepasado de Tatiana Pérez de Guzmán fuera el camarero de la Reina Católica y "guardar esa documentación era un motivo de orgullo y de honra ante el resto de la sociedad".

Precisamente el archivo fue objeto de la querella que unos parientes lejanos de Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno, sin tener la condición de familiares con derecho a herencia, interpusieron contra la Fundación como su heredera y depositaria del archivo.

Dicha querella fue sobreseída por el juez de Instrucción y archivada definitivamente el pasado mes de diciembre por la Audiencia Provincial de Madrid, por haberse demostrado la plena capacidad de Tatiana al redactar sus sucesivos testamentos y erigir la fundación donataria del archivo.

LAS CUENTAS DE ISABEL LA CATÓLICA

Entre los fondos del archivo destacan las cuentas de Isabel la Católica, que pasaron a formar parte del legado familiar a la muerte de la Reina, a través de Sancho de Paredes Golfín, que fue el Camarero de la reina Isabel desde 1484, sucediendo en el cargo a su suegro, Martín Cuello, de quien aprendió el oficio, como explica una reciente tesis de Juan Ignacio Panizo.

Sancho, que como camarero era el encargado del bienestar material de la reina, optó por introducir una importante novedad, como fue dejar por escrito todo lo que tenía que ver con sus responsabilidades: los objetos personales de la Cámara de la Reina (dependencias privadas), sus joyas, obras de arte, vestidos, mobiliario para la capilla o para los apartamentos privados.

Gracias a esta contabilidad, los ingresos y las salidas quedaron respaldados por documentos oficiales. Esta pionera práctica administrativa de transparencia que introdujo Sancho de Paredes fue un importante avance para el buen gobierno de la Corona y de gran utilidad a los encargados de ejecutar el testamento de la reina para gestionar la liquidación de sus bienes después de su muerte.

Posteriormente, el libro pasó a la Contaduría de Cuentas. Finalizado este proceso administrativo, Sancho de Paredes recibió el finiquito por los servicios prestados a la Reina hasta su muerte y se le devolvieron sus libros de cuentas, que encuadernó cuidadosamente y conservó en su archivo.

Después pasaron de generación en generación, hasta constituir ahora una parte importante del Archivo digital que se guarda en la Fundación, como legado de Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno.

LOS SECRETOS DEL TOCADOR DE LA REINA

En el libro noveno de las Cuentas se detallan, en ese minucioso conteo de todos los gastos de la Reina, los perfumes y cosméticos que usaba. Sancho de Paredes y su esposa, Isabel Cuello, se hacen cargo de ellos, como correspondía a su oficio de camareros, en distintos momentos: en Madrid el 26 de mayo de 1499, en Granada en 1500 y 1501, y en Medina del Campo el 8 de julio de 1504, poco antes de fallecer la Reina.

Los productos estrella que formaban parte de los "cosméticos de uso real" provenían a veces del Lejano Oriente. Entre los más destacados se encuentran algalia, almizcle, anime o benjuí y además de estos productos, el tocador de la Reina era rico en perfumes elaborados como el ámbar fino, el aceite de azahar o el agua de amurta, que se utilizaba como desodorante, o el aceite de rosa de mosqueta, muy utilizada en la actualidad como regenerador de la piel.

Así, según el contenido del inventario se desmiente la leyenda negra de la falta de aseo de la Reina Isabel, ya que, como explica el profesor Ladero Quesada "la Reina era también aficionada a los perfumes y joyas" y "ella pensaba que el cargo había que vestirlo, que una reina debía tener una presencia pública solemne o destacada".

"Isabel tenía un concepto muy fuerte de la vida real y de cómo las vestimentas, las joyas y los cortesanos, el aparato cortesano, tenía que existir porque eso impresionaba a la gente, a los súbditos, y les daba la sensación de que estaban realmente ante su Rey o Reina. Y los perfumes también formaban parte de eso", ha asegurado el profesor.

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