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Qué tipo de estufa escoger para afrontar el cambio de estación en Extremadura

Diciembre dará entrada a un cambio de estación que, sin saber si acarreará o no más lluvia, sí traerá consigo un notable descenso de las temperaturas.

19 noviembre 2018

Octubre y noviembre han sido dos meses de muchas lluvias en todo el territorio español. Extremadura no se ha librado de las precipitaciones, las cuales previsiblemente continuarán durante el transcurso de diciembre. Precisamente dicho mes dará entrada a un cambio de estación que, sin saber si acarreará o no más lluvia, sí traerá consigo un notable descenso de las temperaturas. Concretamente será el viernes 21 de diciembre, poco antes de celebrar la Navidad.

Los expertos en meteorología afirman que este invierno podría ser uno de los más fríos de los últimos años, por lo que conviene anticiparse a él adquiriendo los elementos necesarios: ropa térmica –recomendándose fervientemente la lana de oveja merina por sus excelentes propiedades–, mantas de calidad y, por supuesto, una buena estufa para el hogar. Si quieres saber cuál es más conveniente para tu domicilio presta atención a lo que leerás a continuación.

 

Estufa de parafina, buena alternativa a la calefacción central

 

Aunque en España no cuentan con una gran popularidad las estufas de parafina llevan aproximadamente desde hace una década viendo incrementadas ligeramente sus cifras de ventas, precisamente a raíz del surgimiento de la crisis económica en nuestro país. Y es que se trata de una de las alternativas más baratas, factor monetario que es tenido muy en cuenta por los extremeños.

 

Conviene destacar el hecho de que el precio por hora de funcionamiento siempre variará, puesto que este tipo de estufas actúan por medio de derivados del petróleo: parafina y/o queroseno. A pesar de ello es posible estimar el coste aproximado, ya que cien horas del inconfundible calor proporcionado precisan de una cantidad cercana a los veinte litros.

 

Las ventajas son valoradas muy positivamente por los consumidores, tales como el hecho de no requerir instalación y la gran movilidad que ello conlleva –pudiendo desplazarlas de un habitáculo a otro sin ninguna dificultad–. A pesar de su auge producido sobre todo por el factor económico siguen sin calar demasiado hondo en la sociedad por las carencias que tienen en términos de seguridad, las cuales vienen dadas por las emisiones de dióxido de carbono.

 

Las estufas de pellets son recomendadas por la mayoría de expertos

 

Anteriormente se ha mencionado que el aspecto monetario adquiere mucha relevancia para la sociedad española en general, por lo que no es de extrañar que las estufas de pellets estén triunfando. De hecho, basta con hacer acto de presencia en una gran superficie dedicada a la comercialización de elementos hogareños para ver a varios consumidores con sacos de pellets en sus respectivos carros de la compra.

 

Son precisamente estos sacos los elementos que resultan tan baratos. En la mayoría de tiendas rondan un precio de tres a cuatro euros por quince kilos, sin que sea necesario un gran consumo de los mismos para la obtención de una temperatura más que adecuada en el interior del domicilio.

 

Incluso habitáculos de una considerable cifra de metros cuadrados pasan a presumir de un elevado número de grados manteniéndose en un nivel de precio por kWh muy aceptable, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de una alternativa no solo ecológica, sino también bastante segura gracias a la menor inflamabilidad de los pellets comparándolos con otros elementos de combustión.

 

Otras estufas cuya adquisición también conviene valorar

 

Ciertamente la estufa de pellets llega a ser muy segura, pero requiere pasar por un proceso de instalación que, por ejemplo, las eléctricas no precisan. De hecho, son de las más vendidas en la actualidad gracias a lo fáciles que resultan a la hora de utilizarlas.

 

Además, no obligan al usuario a lidiar con pesados sacos u otros tipos de combustibles para “alimentar” la estufa, sino que la misma se nutre directamente de la energía eléctrica. Precisamente a raíz de este aspecto surge su gran factor negativo: el elevado consumo, el cual es compensado con otro beneficio de suma importancia, consistiendo el mismo en que el nivel de seguridad es muy alto.

 

Otras estufas que también son bastante seguras son las que funcionan por medio de bioetanol. A diferencia de las de parafina su olor es mucho menos apreciable al encenderlas, aunque a nivel económico no hay comparación posible: éstas acarrean un desembolso considerable sobre todo si se mantienen en funcionamiento durante varias horas al mes.

 

Todo lo contrario sucede con las estufas de gas. Aunque existen modelos que funcionan de diversas maneras –convección, quemador infrarrojo, etcétera– el pago a abonar por mantener el hogar extremeño caliente durante este próximo invierno es más que reducido. Sin embargo, el gas sigue ocasionando intranquilidad en los habitantes de la región por su escasa seguridad, aunque la mayoría de modelos cuentan con sistemas realmente buenos en este sentido.


Por último, merecen una mención especial las tradicionales estufas de leña. En Extremadura se dejan ver habitualmente, puesto que el simple hecho de habilitar una salida para los humos generados implica disfrutar de manera más que barata de un gran aporte calorífico que es seguro y atractivo a partes iguales, siendo hipnótico contemplarlas durante horas.

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