Me dio mucho miedo continuar con el coche por aquél camino. Había rozado los bajos y lo malo fue retroceder lo andado porque la estrechez fue en aumento hasta imposibilitar cualquier maniobra. Aquél día no llegué porque llevaba una agenda de lugares que debía visitar y aquél solamente se me había antojado al verlo en el mapa. Ni siquiera sabía donde estaba exactamente. Debía ser el año 2010.
Diez años después y con menos presión lo volví a intentar y la sorpresa fue mayúscula. El camino de cabras surcado por escorrentías y con...
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