Hay una preciosa canción, del disco "El arte de saltar", de El Kanka que dice: “Volar, lo que se dice volar, no vuelo. Pero, desde que cambié el palacio por el callejón, desde que rompí todas las hojas del guión, si quieres buscarme, mira para el cielo. Pero, desde que me dejé el bolso en la estación y le pegué fuego a la tele del salón, te prometo, hermano, que mis suelas no tocan el suelo. Solté todo lo que tenía y fui feliz. Solté las riendas y dejé pasar. No me ata nada aquí. No hay nada que guardar, así que cojo impulso y...
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