La novedad de sentir tal cantidad de agua después de algo más de una década nos inunda. Literalmente. Hace dos domingos, Passepartout y yo aprovechamos el parón que la Virgen de la Cueva había decretado para ir a ver los resultados. Esperando que la religiosa se haya tomado una larga temporada de vacaciones decidimos apuntar hacia La Serena por una sencilla razón: los pantanos. Un par de semanas antes habíamos estado viendo desembalsar Alcántara y era necesario tirar hacia el sur, así que decidí revisar el concepto del color que me inventé...
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