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Agustín Ostos. Soy Tribu. Viajero.

Agustín Ostos Robina, abogado, nacido en Llerena hace 29 años, dejó su trabajo en Madrid para cumplir su sueño: recorrer el mundo en moto.

María José Trinidad Ruiz

11 marzo 2019 | Publicado : 23:05 (11/03/2019) | Actualizado: 00:06 (13/03/2019)

Hace quince meses que aterrizó en Chile y lleva ya más de 50.000 kilómetros de experiencias, aprendizaje y gratitud, pues su proyecto Soy Tribu, aparte de su moto, tiene una parte social y espiritual intensa. Ahonda en el factor humano e inspira a otros a realizar su propio camino.

Solidaridad y viajar, son dos de los pilares de su existencia.

Se ha convertido en terapia para miles de personas que le siguen a través de las redes sociales mientras él recorre kilómetros, le agradecen la energía y buen rollo que contagia y a la vez comparten sus propias experiencias, incluso ya tiene seguidores que aseguran seguir sus pasos.

Con su compañera inseparable, Supernova, su moto tribalizada, nos acerca la belleza de lo cotidiano y de la naturaleza de cada país que recorre.  Sus vídeos, que tienen millones de reproducciones, nos muestra las distintas caras de este planeta a través de quienes lo habitan.

“Viajar, ir en moto y cumplir con lo que sueño”. ¿Cuándo empezó a germinar en tu cabeza este gran proyecto?

Agustín Ostos: Llevar a cabo esta aventura lleva en mi subconsciente desde los 21 años cuando, como un acto de revelación profética, me vino a la cabeza mientras me preparaba para unos tediosos exámenes de Derecho. Obviamente, al inicio uno piensa que no es más que una quimera fruto de unos grises días de estudio.

Sin embargo, conforme pasaron los años, esa semilla fue creciendo hasta tal punto que rozó la obsesión y, para cuando me quise dar cuenta, todo lo que estaba haciendo en mi presente iba dirigido a materializar aquel sueño.

Y antes de emprender el viaje, los preparativos. ¿Cuál fue más complicada, la preparación técnica o la mental?

A.O.: En mi caso, fue vital ordenar todo lo que pululaba en mi cabeza ya que cuando los pájaros son muchos, los agobios pueden jugarte una mala pasada, pero puedes irte con todo planificado o con mucho para improvisar en el camino y tener súper anécdotas cómo la de aquella vez en la que te quedaste tirado 4 días en un bosque por no haber hecho un curso de mecánica básica.

Pero eso y otras muchas cosas son parte de lo técnico y al final siempre se soluciona y aprendes. La preparación mental es la que realmente hay que saber encarar. Yo no sabía, pero me encomendé a mi destino y, según parece, él cuidó de mí.

¿Cuántos kilómetros y países lleváis Supernova y tú juntos? 

A.O.: 50.000 kilómetros a lo largo de 9 países: Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Guayana Francesa, Suriname, Guyana, Venezuela y Paraguay.

“Soy Tribu” engancha. Esta amalgama de vivencias tuyas y la comunidad creada que comparte experiencias e historias. Cuéntanoslo tú, Agustín, ¿Qué es “Soy Tribu”?

A.O.: Soy Tribu es un viaje alrededor del mundo en moto que tiene como objetivo mostrar las distintas caras de este planeta a través de la caras de quienes lo habitan mediante fotografía social, vídeo documental y relatos de viaje para, con suerte, inspirarte a que tú también inicies el camino hacia lo que verdaderamente quieres, siendo coherente, ante todo, contigo mismo.

La pasada nochebuena estuviste en un campo de refugiados venezolanos, el relato de uno de ellos, remueve entrañas, más de 3 millones de reproducciones. Debe ser enorme el crecimiento personal, humano y psicológico que estás llevando a cabo…

A.O.:  Si el viaje es un viaje REAL, el crecimiento personal, humano y psicológico se vuelve prácticamente indisociable. Sería extraño vivir esas experiencias y permanecer impasible, como si nada sucediera y no se alterara tu forma de relacionarte con el mundo y contigo mismo.

Para mí, todas estas experiencias me llevan hacia la expansión de consciencia; consciencia hacia mis circunstancias, mis relaciones, mi realidad, mi búsqueda, mi suerte, hacia todo lo interno y todo lo externo, hacia lo concreto y hacia lo abstracto, hacia todas direcciones, hacia lo visible e invisible, hacia qué y hacia a quién dedico mi tiempo, hacia la coherencia entre acción y pensamiento, hacia el propósito, en definitiva, de estar vivo.

Podríamos seguir con ejemplos similares, pescadores que parecen discípulos de Schopenhauer, yayas Cum Laude en el arte de vivir, guerreras que nos hablan de su batalla con el cáncer, niños de las favelas de Salvador de Bahía, personas con poca fachada y mucho fondo… ¿Cuál es una de las historias que más te ha impactado? 

A.O.: Resulta muy difícil comparar porque cada personaje e historia me han calado de forma diferente. Tal vez la historia de Joselito y los 500 niños que vio morir en su favela de Salvador de Bahía sea la que más me dejó petrificado.

OstosVi con mis propios ojos niños de 10 años con heridas de bala y todos tenían parientes fallecidos por la violencia de sus comunidades. Ese vídeo lo publicaré a lo largo del mes de marzo.

Has tenido la oportunidad de volver a España, aunque por poco tiempo. La extrañaste o la sentías extraña…

A.O.:  La realidad es que volví porque se me rompió la moto en Salvador de Bahía y sabía que si daba una charla en el evento que BMW Motorrad España organiza anualmente en Sabiñáñigo, tendría mayores posibilidades de solucionar mi situación. Y así fue.

Sin embargo, la verdad más verdadera es que no quería volver, era demasiado pronto, pero el camino manda y no pude sino escucharlo.

Y teniendo la oportunidad de comparar nuestro país y situación con tantos otros de primera mano, ¿en qué destacamos positivamente?

A.O.:  Depende mucho de en qué ambiente nos movamos, ya que te puedes encontrar desde el viajero que se adapta a casi todo lo que venga al niño de papá que no soporta estar dos días sin ducharse.

Nuestro punto fuerte es que por lo general caemos bien en el extranjero pero si tuviera que resaltar algo que cambiar no sería solo de los españoles sino de la cultura occidental en general: relaja la raja, baja el perfil, sé humilde y escucha las señales del camino, que a menudo nos hablan con espeluznante claridad.

La evolución de la aventura va a la par que los recursos. Ahora tienes patrocinadores y das discursos para cientos de personas. ¿Qué puertas te ha abierto o que facilidades te ha supuesto este respaldo?

A.O.: Los patrocinios económicos son recientes; al comienzo, solo contaba con ayuda en material y difusión, lo cual fue un gran logro pues nadie me conocía en el mundo de los viajes y, menos aún, en el de los viajes en moto.

Veo estos patrocinios como una de las recompensas de dedicar más de la mitad de mi tiempo de viaje a estar frente al ordenador y el móvil dando forma al proyecto diariamente. Principalmente, los patrocinios me ayudan a sustentar el proyecto y poder pagar los gastos asociados al mismo.

Hace algunos meses conocí a una chica de Madrid, que comenzaba una aventura muy similar a la tuya en Sudamérica. ¿Crees que pudiera tener alguna dificultad añadida el hecho de que sea mujer?

A.O.: En países con mayor emigración europea como Chile, Argentina y Uruguay los movimientos por los derechos de la mujer están creciendo notablemente.

La sensibilidad de a poquito se expande por todo el planeta pero es cierto que en las zonas más aisladas, tradicionales y rurales se siguen encontrando los patrones y roles que todos conocemos.

OstosQuiero creer que está cercano el día en el que el empoderamiento femenino se extienda hasta los lugares más remotos, aunque no hay que irse demasiado lejos.

Considero que en España y el resto de países mediterráneos aún queda un largo camino de concienciación social.

Respecto a la dificultad, tal vez estén más expuestas, pero según me han contado precisamente por eso reciben más ayuda en el camino. Aquí podéis ver el testimonio que filmé a estas moto-grandiosas de Chile:

Desarrollas una parte artística amplia: reflexiones, poesía, fotografía, imagen, música, humor y vídeos con un montaje de cine. Aseguras hacerlo todo tú. ¿Tienes algún secreto? 

A.O.:  Trabajar, trabajar y trabajar. Todo esto aderezado de pasión y mucho corazón. Hago todo (y cuando digo todo, es TODO) absolutamente solo. Grabación, edición, sonido, color y programación de contenidos.

Por eso, tomármelo con la disciplina de un trabajo serio es esencial para poder sacar semanalmente un vídeo de calidad, fotografías y relatos para Instagram, Facebook y YouTube.

Es cierto que me ayudó mucho la experiencia de haber trabajado antes de empezar la aventura en algunas start-ups de Madrid, pero sin duda que si no pusiera todo lo que está en mi mano para que el contenido salga, el proyecto no estaría teniendo el alcance que está teniendo.

Despojado de pudor alguno, te vemos en el amor, en la tristeza, en el humor más absurdo, e incluso desnudo literalmente,… ¿Cuántas capas hay que quitarse para llegar a uno mismo?

A.O.:  Desprenderse de las capas, máscaras y corazas que portamos para no ser tan vulnerables ante la vida es una de las cosas más difíciles. No siempre consigo mostrarme como realmente soy en cámara o cómo siento, disfruto o sufro las cosas que me pasan.

Sin querer, uno puede llegar a modificar su forma de actuación y comportamiento. Es inconsciente. Pero mi propósito es abrirme por completo y sacar todo lo que llevo dentro, aunque un año y medio después sigo trabajando en ello…

No veía la hora de llegar a esta pregunta… Háblanos, por favor, de tu álter ego Aklea Neon (Dorotea) (risas)

A.O.:  Aklea Neon es una cantante croata con la que comparto cuna cósmica. Sospechamos que fuimos separados al nacer. Nos conocimos en Hungría en 2017 y, desde entonces, nos hemos estado visitando el uno al otro en distintos puntos del planeta unidos por viajar en moto juntos.

Hicimos gran parte de Brasil, la costa Dálmata y ahora en mayo atravesaremos Bolivia y Perú. Una relación así no puede sino ser vivida con mucha intensidad.

La verdad sea dicha: los vídeos ganan mucho cuando estamos los dos porque es una especie de tele-novela, pero es cierto que a veces se hace duro porque le cuesta adaptarse un poco al estilo de vida nómada, lo cual es comprensible porque no es para todo el mundo.

No obstante, cada vez de adapta mejor y tengo fe de que, en esta ocasión, solo traiga la mitad de equipaje que la vez anterior.

Por último, ¿con qué sueña Agustín Ostos, fuera de su travesía mundial en moto?

A.O.: Sueño con que esta travesía mundial en moto sea realmente útil para quien la siga, sueño con que provoque un cambio, por pequeño que sea, en algunas personas que, a su vez, provoquen cambios en otras porque en una noche oscura frente a unas brasas tuve una visión bien clara: ese es el origen del cambio a gran escala.

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