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Protagonistas 64 Edición

Alberto Amarilla:"Teatro Romano Mérida es como tocar realmente la raíz y origen del actor"

El actor cacereño actúa por segunda vez, en el Festival de Mérida, "vienes a un Teatro donde está el origen del actor y del teatro occidental"

21 agosto 2018 | Publicado : 11:40 (21/08/2018) | Actualizado: 18:15 (22/08/2018)

"Hipólito" es la obra que cerrará la 64 Edición del Festival de Mérida, estará en cartel del 22 al 26 de agosto. Un montaje 100% extremeño protagonizado por uno de los actores de la región con más proyección, Alberto Amarilla.

El actor, en una conversación con Regiondigital.com, nos explica los pormenores de un personaje que se enfrenta a valores tan presentes en la actualidad como la soberbia y el prejuzgamiento social.

No es tu primera vez en el Festival de Teatro Clásico de Mérida ¿Cuántas veces has actuado?

Pues, es la segunda vez. La primera fue en el 2011 con la Antígona de Mauricio García Lozano, cuando dirigía el Festival Blanca Portillo.

Y.....¿cómo afrontas esta segunda vez?

A ver, desde 2011, han pasado 7 años y uno cambia, han pasado muchas cosas por dentro. Así a nivel más profundo, resulta que vienes a un teatro donde está el origen del actor y del teatro occidental. Es decir, todo esto surge en Grecia con la democracia y luego más tarde se consolida en Roma.

Los primeros histriones son de aquí, venimos de ahí y es como tocar realmente la raíz y el origen del actor. Para cualquier intérprete, es fundamental, recordar que la gran Nuria Espert afirma que el mejor teatro en el que ha actuado es en el de Mérida ¡Pues claro, cuál si no!

Por otro lado, da la casualidad de que yo soy extremeño. Todas mis pesquisas sobre mi familia son de aquí. Mis ancestros son de extremeños y actuar en Mérida me conecta con mis orígenes como persona más allá de las tablas. Es un encuentro muy fuerte, muy telúrico.

Toda la compañía es extremeña y hay dos cosas en juego: actuamos en Mérida y vamos directos al origen de la tierra, del ADN. Van a venir a vernos la familia y amigos que van a estar en contacto también con todos nuestros ancestros. Entonces, no sé, lo hace bonito y a la vez es una responsabilidad.

No es lo mismo actuar en Mérida que en otro teatro romano.

Háblanos un poco de Hipólito.....

Mi personaje en la obra es Hipólito, el hijo bastardo del rey Teseo, alguien que ha crecido sin madre. De manera arquetípica, el amor de una madre es incondicional, una madre te quiere porque sí y a un padre, siempre hablando desde el arquetipo, te lo tienes que ganar. Entonces, Hipólito trata de ganarse el amor de su padre.

En el mito, Hipólito, cree que necesita ser perfecto para poder ganarse el amor de su padre y lo va a conseguir a través de un dogma: el de la castidad, el de la pureza.

Se puede entender desde un punto de vista religioso, pero también puede se puede comparar con el Che Guevara o Mishima, el escritor japonés. Un dogma se entiende también como una ideología para llegar a la pureza, pero Hipólito confunde el mapa con el territorio; el mapa está muy bien, pero nunca es el territorio.

Al final, Hipólito descubre que no puede llegar al conocimiento si no es a través del amor porque es el amor es lo que nos hace vulnerables y por, tanto, humanos.

Ahora, es cuando cuento la fabulita: Fedra, la mujer de Teseo, se enamora de su hijastro Hipólito, pero Hipólito la rechaza. Ella intenta tener relaciones con él a través de la nodriza e Hipólito monta en cólera porque le parece un acto sucio, primero porque es su madrastra y segundo porque es un golpe de estado, una traición al rey.

En nuestra versión, estamos dejando entrever que Hipólito siente cosas por Fedra, que es una cosa muy fuerte porque es un sentimiento por las dos partes, pero Hipólito lo niega. Os avanzo que lo que dice por la boca Hipólito cuando Fedra le hace la proposición es muy fuerte... al final ella se suicida por miedo a que se lo cuente a Teseo, la denuncien y sus hijos se queden sin herencia.

Cuando Fedra se suicida deja una nota que dice que Hipólito la ha violado. No hay pruebas en contra ni a favor, pero Teseo acusa a Hipólito y le destierra. Lo de acusar sin pruebas, por cierto, es algo que pasa mucho ahora sobre todo con las redes sociales. Hipólito tiene un accidente en el destierro y antes de morir, vuelve a su tierra para perdonar a Fedra y a su padre.

La peripecia del personaje es que tiene un punto de partida muy rígido, muy dogmático, siempre le han dicho que las mujeres son malas y es tan honesto en este sentido, que es un radical porque siempre sigue la norma. Lo lleva todo al límite y en el momento en que la vida le dice “por aquí no”, tuerce la cabeza y pasa por delante del dogma, de las diosas y de sí mismo para llegar a la conclusión de que él no quería hacer esto.

Tengo que decir que Eurípides me gusta mucho, a pesar de que seguramente es peor dramaturgo que Sofocles, pero como visionario es súper interesante. Cuando escribe 'Medea', es el único que la salva. Es una hechicera y una guerrera, pero también madre, amante... y la salva, ella es la heroína porque pasa de la oscuridad a la luz, desde la inconsciencia a la consciencia.

Igual que Hipólito, es el que hace la peripecia y cambia, algo así como en la Lista de Schindler, que va de un tipo que se aprovecha de la guerra y de los judíos porque quiere ganar pasta y ya está, pero en el desarrollo de la historia va cayendo en la cuenta porque definitivamente es un tipo honesto. Hipólito es honesto y por eso es capaz de ver la verdad.

A la hora de afrontar este reto.....¿qué ha sido lo más difícil y lo más fácil?

Lo más difícil ha sido no juzgar al personaje sobre todo en los tiempos que corren. Te pongo el ejemplo otra vez de Medea: en el siglo XIX la ponen como una loca, como una malvada, como una bruja porque hay una moral en la época muy machista y no hay perdón.

Eurípides pone en el punto de mira dos crímenes, uno, el de matar a unos niños pequeños, un hecho deleznable y dos, el de un hombre, Hipólito, que supuestamente ha violado, otro crimen deleznable. Te confronta como público.

En el siglo XXI, pensamos que hemos llegado a unas cotas de moralidad perfecta y no es verdad. Nosotros también tenemos una idea de lo políticamente correcto y lo más normal es juzgar a Hipólito. Hemos tenido muchas conversaciones con el director, Emilio del Valle, que es un artista en ese sentido porque sabe escuchar.

Yo no puedo decir que el personaje es bueno o malo, solamente quiere encontrar la verdad pero no va por los caminos correctos, como le ocurre a Medea. Son personajes muy límites que van a buscar la verdad.

Con todo esto, me he acordado mucho de Yukio Mishima, un escritor japonés de una sensibilidad extrema y que tiene ideas como neofascistas ¿Cómo puede ser alguien tan sensible, homosexual además, y tener unas ideas muy rígidas? Era un tipo honorable porque esto tiene que ser así y va a ser así. Es como cuando Hipólito va de nuevo al palacio a ajustar cuentas. Ha sido realmente difícil mantener una mirada limpia porque yo también estoy contaminado de la moralidad de nuestra época

Y, lo más fácil ha sido el trato de los compañeros. El director lo ha hecho bien ahí, ha escogido un buen elenco. Estoy contento.

Siempre se dice que los valores que muestran los clásicos continúan vigentes miles de años después..... ¿qué destacarías de Hipólito a grandes rasgos?

Son dos cosas fundamentalmente. La primera que destaca es el desequilibrio entre lo femenino y lo masculino; en la obra se van integrando las dos fuerzas de una manera equitativa y equilibrada.

Generalmente, lo que yo estoy viendo en diferentes propuestas con nuestra moral, es que para empoderar a personajes femeninos se “atonta” o se envilece a la figura del hombre. No hace falta, tiene que ser un camino de tú a tú donde las dos partes se integren.

En Hipólito, aparece mucha complejidad en los hombres, sobre todo, con Hipólito y Teseo, que tienen toda esa herencia machista. Por otro lado, está toda la fuerza de la mujer con Fedra y la nodriza y eso está muy vigente ahora pero en el buen sentido. En Hipólito hay un equilibrio de fuerzas.

Además, está el tema de juzgar antes de tiempo, de la falsa denuncia, de cómo juzgamos rápidamente sin profundizar, como por ejemplo pasa con las redes sociales. Teseo ve que delito es tan sucio que no puede ser mentira, cuando realmente su hijo lo que ha demostrado todo lo contrario. Todo lo que ha hecho antes Hipólito no vale para nada, sobre todo porque es puro y, por eso, lo convierte en una tragedia.

Hay algo de la no escucha que me resulta muy interesante, de la necesidad de impostura: cuando Teseo se entera tiene la necesidad rápidamente de hacer justicia y hay una complacencia en ese hacer justicia de cara al pueblo. De repente a Hipólito, la vida le da donde más le duele.

"Hipólito" cierra la 64 edición del Festival de Mérida .....¿ representa una responsabilidad añadida ser el protagonista?

Pues, no lo sé. Hipólito es muy interesante porque es un falso protagonista, sobre todo en la versión de Emilio. Realmente, Hipólito tiene 4 escenas, es decir, tienen más escenas la nodriza, Fedra y quizá Teseo.Hipólito tiene una presencia pero hay una obra mucho más coral.

Lo de cerrar el festival no lo había pensado ¡Me pones más presión encima! Me parece bonito, sobre todo porque tengo la sensación de estar muy bien acompañado.

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