Reportajes
Descenso de cañones en Asturias: aventura, naturaleza y adrenalina
En relativamente pocos kilómetros se pasa de valles abiertos a zonas de roca profundamente excavadas por el agua.
Asturias reúne algunas de las condiciones más atractivas del norte de España para practicar descenso de cañones. La combinación de relieve montañoso, ríos encajados, bosques húmedos y abundancia de agua ha modelado barrancos en los que caminar, nadar, destrepar, saltar o rapelar se convierte en una forma muy directa de conocer el paisaje. Es una actividad física, técnica en determinados recorridos y especialmente ligada al entorno, por lo que la experiencia cambia mucho de un cañón a otro y también según el caudal, la época del año y las condiciones meteorológicas.
Por qué Asturias es un territorio especialmente adecuado para el barranquismoLa Cordillera Cantábrica y los macizos calcáreos del oriente asturiano favorecen la formación de gargantas estrechas, cascadas y cursos de agua con desniveles pronunciados. En relativamente pocos kilómetros se pasa de valles abiertos a zonas de roca profundamente excavadas por el agua.
Esa variedad geológica explica que el barranquismo asturiano ofrezca recorridos bastante diferentes entre sí. Algunos permiten una primera toma de contacto mediante progresiones sencillas y pequeños obstáculos. Otros exigen desenvolverse con soltura en rápeles, pasos acuáticos o zonas donde resulta imprescindible interpretar correctamente la fuerza de la corriente.
El entorno añade otro aliciente. Buena parte de estos recorridos atraviesan paisajes en los que predominan la vegetación atlántica, la roca caliza y los cursos de agua de montaña. Desde el interior de una garganta se observa el territorio desde una perspectiva difícil de encontrar en una ruta convencional.
Qué implica realmente recorrer un cañónEl barranquismo combina técnicas procedentes de varias actividades de montaña. Según el itinerario, puede ser necesario avanzar a pie por el cauce, nadar, descender mediante cuerda, superar pequeños destrepes o utilizar toboganes naturales.
Los saltos suelen ser la parte más llamativa en fotografías y vídeos, pero no son el elemento que define la actividad ni tienen por qué formar parte de todos los recorridos. De hecho, en muchos cañones existen alternativas mediante rápel o destrepe para evitar determinados saltos.
Lo mismo sucede con los toboganes. Antes de utilizarlos debe conocerse la profundidad de la poza, comprobar posibles obstáculos y valorar el caudal. En un medio natural, las condiciones pueden variar tras lluvias intensas o crecidas, de modo que una maniobra que resulta sencilla en determinadas circunstancias puede dejar de ser adecuada unos días después.
La importancia del caudalEl agua condiciona gran parte de la dificultad de un barranco. Un recorrido relativamente asequible con poco caudal puede convertirse en una actividad técnicamente compleja si aumenta la fuerza de la corriente.
Por esa razón, la dificultad de un cañón no debería juzgarse únicamente por su longitud, la altura de sus rápeles o el número de obstáculos. La meteorología de los días anteriores, el comportamiento hidráulico de cada paso y la posibilidad de abandonar el recorrido son factores igualmente relevantes.
En Asturias, donde las precipitaciones pueden modificar con rapidez el nivel de los cursos de agua, esta valoración adquiere una importancia especial.
Zonas de Asturias donde el barranquismo cobra protagonismoEl oriente asturiano concentra buena parte de las actividades de barranquismo conocidas de la comunidad. La proximidad de los Picos de Europa y la presencia de numerosos ríos y arroyos encajados han creado un territorio especialmente favorable.
Concejos como Cabrales, Cangas de Onís, Onís o Peñamellera Alta y Baja se encuentran próximos a áreas donde se desarrollan actividades de este tipo. En esta zona destacan barrancos y gargantas de distinto nivel, algunos aptos para iniciación y otros orientados a personas con experiencia previa.
El entorno del río Cares es una buena muestra de la complejidad del relieve. Más allá de la conocida senda que atraviesa su garganta, todo el sector presenta una geología profundamente marcada por la acción del agua sobre la roca caliza.
En otros puntos de Asturias también pueden encontrarse cursos encajados y actividades relacionadas con barrancos. La elección concreta debería responder siempre a las condiciones del día, al nivel del grupo y a las características técnicas del itinerario, y no únicamente a su popularidad.
Una actividad apta para principiantes, con maticesNo hace falta ser escalador para iniciarse en el barranquismo. Existen recorridos planteados específicamente para personas sin experiencia, con obstáculos moderados y técnicas que pueden aprenderse durante la propia actividad.
Eso no significa que cualquier barranco sea adecuado para empezar. La clasificación del recorrido, su duración, el volumen de agua y la existencia de pasos obligatorios deben estudiarse antes de entrar.
Una persona con buena condición física y acostumbrada a caminar por montaña suele adaptarse mejor a los desplazamientos por terreno irregular. Aun así, el equilibrio sobre roca mojada y la progresión por un cauce requieren cierta atención. También conviene sentirse razonablemente cómodo en el agua cuando el recorrido incluye zonas de natación.
El vértigo no siempre es un impedimentoLos rápeles pueden generar dudas a quien no está acostumbrado a trabajar con cuerda. Sin embargo, un descenso bien planteado permite realizar estas maniobras de forma progresiva.
Conviene diferenciar, además, entre tener respeto a la altura y sufrir un vértigo que dificulte realmente el movimiento. En caso de duda, es preferible escoger un itinerario de iniciación con rápeles cortos y alternativas sencillas.
Equipamiento habitual para entrar en un barrancoEl material depende de las características del recorrido, aunque determinados elementos son habituales. En barrancos acuáticos se utiliza traje de neopreno para reducir la pérdida de temperatura, además de casco y calzado con buena adherencia.
Cuando existen descensos verticales se incorporan arnés específico, cabos de anclaje, descensor y otros componentes del equipo técnico. Las cuerdas empleadas deben ser adecuadas para barranquismo y tener una longitud compatible con los rápeles previstos.
También resulta útil transportar parte del material en una mochila preparada para evacuar agua con rapidez. Los recipientes estancos permiten proteger comida, documentación o elementos sensibles a la humedad.
El calzado merece especial atención. Las superficies mojadas y pulidas ofrecen menos adherencia que un sendero convencional, por lo que unas zapatillas deterioradas o con una suela inadecuada pueden complicar incluso los desplazamientos más sencillos.
Seguridad, meteorología y planificaciónLa preparación comienza antes de llegar al río. Es necesario conocer la previsión meteorológica, comprobar el estado del barranco y estudiar posibles escapes. Una tormenta situada aguas arriba puede afectar al caudal aunque en el punto de inicio todavía no esté lloviendo.
También hay que valorar la duración total. A las horas de actividad dentro del cauce se suman la aproximación, el retorno, la preparación del material y posibles retrasos durante las maniobras.
Quienes no conocen el terreno ni dominan las técnicas de progresión tienen la opción de realizar la actividad con guías especializados. Su trabajo va más allá de instalar cuerdas. La elección del recorrido, la interpretación del caudal, la gestión de los tiempos y la adaptación de las maniobras al nivel del grupo forman parte de la seguridad global de la jornada.
Cuándo practicar barranquismo en AsturiasNo existe una única época válida para todos los recorridos. Primavera y verano concentran buena parte de la actividad, aunque las condiciones de cada barranco pueden ser muy distintas.
Durante los periodos de mayor precipitación, ciertos cauces pueden presentar demasiado caudal. En verano, por el contrario, algunas zonas ofrecen niveles más moderados y temperaturas ambientales agradables, aunque el agua de montaña continúa siendo fría.
Más que fijarse únicamente en el mes del calendario, conviene atender a la meteorología reciente. Una semana seca y estable puede generar condiciones muy diferentes a las producidas tras varios días de lluvia.
Otra manera de conocer el paisaje asturianoRecorrer un barranco permite acceder a rincones que suelen quedar fuera de los itinerarios habituales. Desde el interior aparecen paredes verticales, pozas excavadas durante siglos, cascadas y pequeños corredores donde la vegetación ocupa cualquier resquicio disponible.
Parte del atractivo está precisamente en esa combinación entre movimiento y observación. Hay momentos de esfuerzo, maniobras que requieren concentración y tramos tranquilos en los que simplemente se avanza siguiendo el curso del agua.
Asturias ofrece un escenario especialmente apropiado para esa mezcla. Su relieve, la presencia constante del agua y la cercanía entre montaña, bosque y río permiten encontrar experiencias con perfiles muy distintos, desde jornadas de iniciación hasta recorridos de mayor exigencia. Elegir bien el itinerario y asumir que las condiciones naturales mandan es lo que permite disfrutar de la aventura sin convertir la adrenalina en una imprudencia.