Reportajes

Casi 3 de cada 10 españoles no llegan a la vitamina C recomendada

El estudio ANIBES detecta que un 29% de la población española no alcanza el 80% de la recomendación de vitamina C, un déficit al que una ración moderada.

El zumo de naranja acumula un debate recurrente sobre su azúcar, en parte por una confusión de fondo, aunque se presenten en envases similares: zumo, zumo a partir de concentrado y néctar coinciden en el lineal, pero no en su composición ni en su categoría legal.

Esa diferencia resulta determinante al hablar de azúcares. La normativa española prohíbe añadirlos al zumo de naranja 100%, de modo que los presentes en él proceden únicamente de la fruta. Mientras tanto, distintos estudios aportan datos sobre el papel de una ración moderada de esta bebida en la alimentación, sobre todo como fuente de vitamina C, entre ellos un trabajo de la Universidad de Ulster, publicado en Frontiers in Nutrition, centrado en el consumo de miles de personas del Reino Unido.

¿Es lo mismo un zumo que un néctar? La ley responde

El Real Decreto 781/2013 incorpora la normativa europea al ordenamiento español y diferencia el zumo de frutas, el zumo a partir de concentrado y el néctar. En los dos primeros, los azúcares proceden de forma natural de la fruta y no cabe añadir azúcar; el segundo se obtiene reconstituyendo con agua un zumo al que antes se le retiró parte de ella.

El néctar sigue otra lógica: se elabora con zumo, puré de fruta o ambos, con agua añadida y, en ciertos casos, azúcares o miel, cumpliendo además porcentajes mínimos de fruta según la variedad. El sector citrícola español, con su iniciativa "Nada más que zumo. Nada menos que zumo", atribuye buena parte del malentendido a no distinguir estas categorías legales.

El papel del zumo de naranja frente al déficit de vitamina C

La Universidad de Ulster examinó los datos dietéticos de 3.558 personas del Reino Unido, procedentes de la Encuesta Nacional de Dieta y Nutrición de 2019-2023, para estudiar cómo el consumo de zumo se relaciona con la vitamina C y los azúcares libres de la dieta.

Sus resultados muestran que retirar el zumo de naranja de la dieta apenas movería el total de azúcares libres, pero sí bajaría de forma apreciable la ingesta de vitamina C. Alrededor del 40% de los participantes tomaba zumo de fruta, y en ese grupo la bebida aportaba cerca de una cuarta parte de su vitamina C, una contribución similar a la de la fruta entera o las verduras cocinadas.

Los autores del estudio sitúan el mayor margen de mejora entre quienes no toman zumo actualmente. Sumar 150 mililitros al día podría elevar su ingesta de vitamina C sin que el conjunto de azúcares libres aumente de forma relevante.

Una llamada a la moderación, no a la simplificación

El estudio no propone un consumo sin límites de zumo de fruta ni que sustituya a otras fuentes de fruta y verdura, sino que valora el papel de una ración pequeña dentro de una dieta equilibrada.

En España, el estudio ANIBES, realizado sobre 2.009 personas de entre 9 y 75 años, situó la ingesta media declarada de vitamina C en 84,4 miligramos diarios y constató que el 29% de la población no alcanzaba el 80% de la recomendación, con frutas y verduras cubriendo más del 70% de ese aporte.

Los azúcares del zumo de naranja se contabilizan como libres aunque no haya azúcar añadido en su elaboración, dos ideas que conviene no confundir. Reconocer su aporte de vitamina C no equivale a recomendar un consumo elevado, sino a defender una ración moderada de 150 ml en una dieta variada.