Reportajes
Por qué algunos sofás cama te hacen descansar… y otros no
Dormir en un sofá cama no siempre es lo mismo
Casi todo el mundo ha dormido alguna vez en un sofá cama. Y casi todo el mundo recuerda si al día siguiente se levantó descansado… o con la sensación de no haber dormido nada. Esa experiencia común explica por qué este tipo de mueble genera opiniones tan dispares. No todos los sofás cama están pensados para ofrecer el mismo nivel de descanso, aunque a simple vista puedan parecer similares.
La diferencia se encuentra en cómo responde el conjunto cuando llega la hora de dormir. Algunos modelos cumplen su función de forma puntual, mientras que otros permiten un descanso muy cercano al de una cama convencional, incluso cuando se utilizan a diario.
Cuando dormir mal se nota al día siguiente
Dormir mal no es algo anecdótico. Se traduce en falta de concentración, rigidez muscular y una sensación general de cansancio que afecta al rendimiento diario. Esto ocurre incluso cuando se duerme en una cama “extra”, como suele considerarse al sofá cama. El cuerpo no distingue si se trata de una cama principal o auxiliar: necesita apoyo, estabilidad y comodidad.
Por eso, al valorar un sofá cama no basta con pensar en el espacio que ocupa o en lo fácil que es esconderlo durante el día. La clave está en cómo se duerme sobre él.
Qué marca la diferencia al dormir en un sofá cama
En el descanso que ofrece un sofá cama influyen distintos factores, y no todos los modelos están pensados de la misma manera. Mientras que en algunos casos se duerme directamente sobre la base que hace de asiento, en otros la comodidad depende del colchón incorporado.
Cuando se analiza la experiencia real de descanso, hay varios aspectos que resultan determinantes. No se trata de una clasificación técnica, sino de sensaciones muy concretas que cualquiera reconoce al tumbarse.
Al dormir en un sofá cama que incorpora colchón, lo más importante es::
Que el colchón no sea demasiado fino. Que el cuerpo quede bien apoyado de forma uniforme. Que no se noten hierros, pliegues o partes duras bajo la espalda.Un colchón insuficiente rompe el descanso, por muy bonito que sea el mueble durante el día.
El grosor del colchón marca el tipo de uso
En los sofás cama que incorporan colchón, uno de los aspectos que más influyen en la comodidad es su grosor. No todos están pensados para el mismo tipo de uso. Los modelos con colchones más finos, en torno a los 12 o 13 cm, ofrecen una comodidad correcta para un uso esporádico, como visitas ocasionales.
Sin embargo, cuando el sofá cama incorpora colchones más gruesos, de 16, 18 o incluso 24 cm, la sensación cambia de forma notable. El apoyo es más estable, el reparto del peso más uniforme y el descanso se acerca mucho más al de una cama convencional. En estos casos, el sofá cama deja de ser una solución puntual y puede utilizarse con mayor frecuencia, incluso a diario.
La importancia de la estructura y del sistema de apertura
El colchón es fundamental, pero no actúa solo. La estructura que lo sostiene y el sistema de apertura influyen tanto en la comodidad como en la experiencia de uso. Una estructura firme evita movimientos, ruidos y sensaciones incómodas durante la noche. Un sistema de apertura bien diseñado facilita que la cama se despliegue de forma sencilla, sin esfuerzo ni manipulaciones innecesarias.
En los sofás cama de apertura italiana, la cama está pensada para funcionar como tal, y no como una solución improvisada. La apertura es fluida y no requiere retirar cojines, y el nivel de comodidad viene determinado por cómo está diseñado cada modelo desde el principio. Por eso, cuando el sofá está bien concebido, ofrece una experiencia de descanso mucho más equilibrada.
Sofás cama y otras soluciones para el descanso en el salón
No todos los hogares necesitan lo mismo. Hay quien prioriza una cama integrada y quien busca versatilidad durante el día. Opciones como sofás con chaise longue o los sofás con asiento deslizante aportan confort para el uso diario, pero no sustituyen un sofá cama de apertura italiana cuando se trata de dormir de verdad.
Por eso, es importante tener claro el uso real que se le quiere dar a un sofá. Si va a utilizarse como cama de forma muy esporádica, un sofá “apañado” puede ser suficiente. Pero cuando lo que se busca es disponer de una cama real para ofrecer un buen descanso a los invitados, los sofás cama de apertura italiana se convierten en la opción más adecuada.
En este contexto, resulta relevante que fabricantes como Tapizados Hernández apuesten por sofás cama concebidos desde la experiencia de uso, con materiales de calidad y fabricación en España. El diseño no se limita a que el sofá quede bien en el salón, sino a que el descanso sea real cuando se despliega la cama.
Dormir en un sofá cama puede ser una experiencia muy distinta según el modelo elegido. La diferencia se nota por la noche… y, sobre todo, a la mañana siguiente.