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Primera evidencia de ADN humano antiguo en las paredes de las cuevas
Publicada en la prestigiosa revista Nature Communications y en la que colabora la UEx, es fruto de un estudio multidisciplinar sobre arte rupestre.
Un estudio en el que colabora la Universidad de Extremadura (UEx) ha permitido que, por primera vez, los científicos hayan demostrado que el ADN humano antiguo puede sobrevivir durante miles de años en las paredes de las cuevas, abriendo nuevas vías para estudiar la actividad humana prehistórica.
En concreto, este estudio interdisciplinar sobre arte rupestre paleolítico en España y Portugal se ha llevado a cabo en el marco del proyecto First Art, liderado por investigadores de ambos países en colaboración con homólogos del Planck Institute for Evolutionary Anthropology (Leipzig, Alemania) y ha sido publicado en la prestigiosa revista Nature Communications.
El ADN humano recuperado tiene al menos 2.000 años de antigüedad, lo que demuestra que estas superficies pueden conservar rastros biológicos durante largos periodos de tiempo, arrojando luz sobre la actividad humana prehistórica incluso en ausencia de huesos, sedimentos o artefactos arqueológicos.
El proyecto First Art nace en Extremadura de la mano del jefe de la sección de Arqueología de la Dirección General de Patrimonio Cultural y Documental de la Junta de Extremadura, Hipólito Collado, con la colaboración, desde sus inicios, del profesor titular de Historia del Arte, José Julio García.
Ambos investigadores se integran en el grupo 'Patrimonio&ARTE. Unidad de conservación del Patrimonio Artístico' de la Universidad de Extremadura.
En este sentido, según indica la UEx en una nota de prensa, entre 2022 y 2025 se tomaron muestras de 11 cuevas de España y Portugal, en especial en motivos e improntas de manos realizados con pigmento rojo en las que se consideran las representaciones más antiguas de estos conjuntos.
Mediante el empleo de técnicas de última generación para su extracción y secuenciación, los investigadores detectaron ADN humano con una antigüedad de más de 2.000 años en una costra calcítica pigmentada de la Cueva de Escoural (Portugal), si bien "lo sorprendente y novedoso" fue el hallazgo de ADN humano antiguo también en varias zonas sin pigmento de las paredes de la propia Escoural y de la Cueva del Covarón (Asturias).
La obtención de ADN humano en tan solo uno de los 24 paneles de arte rupestre muestreados sugiere que las propias superficies pigmentadas rara vez retienen suficiente ADN para seguir siendo detectables después de miles de años, como sería deseable. Sin embargo, demuestra que el ADN en las paredes puede sobrevivir durante milenios, vinculado al contacto humano directo (como tocar, frotar o el depósito de fluidos corporales) o bien la preparación o aplicación del pigmento pictórico.
EL PAPEL DE LA UEX EN ESTA INVESTIGACIÓN
Investigadores de la UEx han contribuido a este hito científico, formando parte del equipo de especialistas que ha llevado a cabo las labores de sondeo, identificación y caracterización arqueológica de las representaciones rupestres elegidas para el muestreo y dotando del necesario contexto e interpretación de estos enclaves.
Específicamente, el investigador José Julio García Arranz ha realizado la documentación fotográfica de los paneles pictóricos seleccionados y de los procesos de trabajo desarrollados dentro de las cavidades.
Así, ha señalado que el descubrimiento es "muy relevante", dado que permite complementar la información genética con la que tradicionalmente se ha contado (a través del análisis de los sedimentos en el suelo de las cuevas, los restos óseos o los útiles fabricados con materiales orgánicos), "revelando aspectos de la presencia y el comportamiento humano del pasado que otras fuentes no pueden esclarecer".
A su vez, este hallazgo abre una nueva frontera en el campo de la arqueogenética. Mediante el análisis del ADN hallado en las paredes, los investigadores podrían conocer mejor a los ocupantes de las cuevas, determinando, por ejemplo, su sexo biológico y su ascendencia genética, incluso en ausencia de restos óseos y sin alterar los depósitos arqueológicos.
First Art tiene como objetivo el estudio y caracterización técnica y morfológica de las manifestaciones artísticas más antiguas del arte paleolítico. Inicialmente, el proyecto se circunscribió a la zona del sur y suroeste de la península Ibérica, con investigaciones en la cueva de Maltravieso (Cáceres) y la cueva de Escoural (Montemor-o-Novo, Portugal).
Actualmente ha ampliado su marco de actuación a toda la península, habiendo realizado estudios en cuevas de Asturias, Cantabria (entre otras la cueva de Altamira) y Andalucía, y, a escala global, con actuaciones en Reino Unido, Croacia, Sudáfrica o Colombia.