Extremadura

El 81% de los conductores extremeños toma medicación que puede afectar a la conducción

Además, concretamente, el 30% de ellos reconoce coger el coche bajo los efectos de estos fármacos.

Ep.

El 81 por ciento de los conductores habituales en Extremadura toma medicación que puede afectar a la conducción y, concretamente, el 30 por ciento de ellos reconoce coger el coche bajo los efectos de estos fármacos.

Así, aunque el 70 por ciento considera que los medicamentos pueden representar un riesgo elevado al volante, solo el 19 por ciento de los conductores habituales extremeños afirma extremar la precaución cuando los toma, al preguntarles entre una serie de diferentes casuísticas como alcohol, drogas, climatología, sueño o medicamentos.

Estos son algunos de los principales datos a nivel autonómico del estudio 'Fármacos y Conducción', elaborado por Fundación Mapfre y Fundación Bidafarma, en colaboración con la Dirección General de Tráfico (DGT), el Consejo General de Colegios Farmacéuticos y a través de la consultora Salvetti Llombart.

DATOS NACIONALES

El 34 por ciento de los conductores españoles reconoce haber cogido el coche bajo los efectos de medicamentos que pueden afectar a la capacidad para conducir, mientras que solo el 3 por ciento los identifica como un riesgo al volante.

"Uno de cada tres conductores admite ponerse al volante tras consumir medicamentos potencialmente incompatibles con una conducción segura. Esto no implica necesariamente una conducta irresponsable, ya que, en muchos casos, responde a la falta de alternativas de desplazamiento o a una percepción insuficiente del riesgo asociado al consumo de estos fármacos", ha explicado este jueves la business & sales director de Salvetti Llombart, Ida Castellsaguer, durante la presentación del informe.

Según el documento, los conductores que se ponen al volante mientras siguen un tratamiento farmacológico presentan una edad media de 49,9 años, y el 41 por ciento supera los 55 años, sin clara distinción de sexo. Además, el 73 por ciento utiliza el vehículo para realizar gestiones cotidianas y desplazamientos personales.

"Estamos hablando de un colectivo muy presente en la sociedad y que, previsiblemente, seguirá creciendo a medida que envejezca la población, por lo que es importante actuar", ha añadido Llombart.

El estudio tiene el objetivo de dar a conocer cómo perciben los conductores españoles el riesgo de conducir bajo los efectos de medicación, qué impacto puede tener esta conducta en la seguridad vial y qué medidas son necesarias para mejorar la prevención, en un contexto en el que entre un 5 y un 10 por ciento de los siniestros podrían estar causados por este motivo.

Solo un 25 por ciento de los conductores habituales no han tomado ninguna medicación que pueda interferir con la conducción en los últimos tres años. Entre los conductores que toman medicación, un 45 por ciento declara que conduce bajo los efectos de los fármacos.

FALSA SENSACIÓN DE CONTROL

Además, el 83 por ciento de los conductores son conscientes de que los medicamentos pueden afectar a la conducción, sin embargo, solo el 58 por ciento señala que no conduciría bajo los efectos de los fármacos.

"Existe una brecha entre conocer el riesgo y actuar en consecuencia. Esa falsa sensación de control nos hace sentir seguros, pero en realidad nos expone a un peligro real", ha subrayado la médica de Fundación Mapfre Eva Arranz.

En este contexto, los expertos advierten de que el riesgo aumenta especialmente en pacientes polimedicados; cuando se combinan con alcohol u otras sustancias, y por efecto acumulativo derivado de la toma de varios fármacos.

"Esa menor percepción del riesgo puede ser mayor en el caso de productos sin receta o productos naturales. Muchos conductores no identifican el riesgo o piensan que pueden compensar los efectos de la medicación al volante. Ese desconocimiento y esa falsa sensación de control es, precisamente, uno de los principales problemas que revela este estudio", ha destacado Arranz.

A la hora de valorar las situaciones en las que se extrema la precaución, únicamente el 26 por ciento afirma hacerlo cuando toma medicación, y solo un 3 por ciento lo menciona espontáneamente, lo que implica que no está incorporado dentro del denominado 'check mental' que activa las conductas preventivas antes de conducir. En cambio, situaciones como la lluvia (72%), la conducción nocturna (60%) o el cansancio (53%) generan elevados niveles de alerta entre los conductores.

"El estudio revela que el principal desafío es transformar el conocimiento en acción preventiva, incorporando la medicación al mismo nivel que otros factores de riesgo ampliamente interiorizados por los conductores, como el alcohol, el sueño o las condiciones meteorológicas adversas", ha afirmado la tesorera del Consejo General de Colegios Farmacéuticos, Rita de la Plaza.

NO SOLO ANSIOLÍTICOS, TAMBIÉN OTROS TIPOS DE MEDICAMENTOS

El informe constata que los conductores identifican con mayor facilidad el riesgo asociado a determinados medicamentos como aquellos que se usan para dormir, la ansiedad, la depresión o el dolor intenso. No obstante, tienden a infravalorar los efectos sobre la conducción de otros medicamentos de uso frecuente y ampliamente normalizados, pese a que también pueden afectar a la conducción, como antigripales, antitusivos, antihistamínicos, relajantes musculares o determinados productos "naturales" utilizados para dormir o relajarse.

El estudio señala que la prevención debe activarse antes de empezar el tratamiento, no cuando la persona ya está al volante. En este sentido, la prescripción en consulta médica (69%) y la dispensación en farmacia (49%) son los momentos más eficaces para recibir información sobre los riesgos y generar una conducta preventiva.

"El 89 por ciento de las personas recibió información sobre los posibles efectos del medicamento antes de iniciar el tratamiento. En España contamos con una amplia red de profesionales sanitarios capaz de hacer llegar mensajes de prevención a la población, y en ella la farmacia comunitaria puede desempeñar un papel especialmente relevante", ha señalado la directora de Fundación Bidafarma, Manuela Villena.

CASI LA MITAD NO RECONOCE EL PICTOGRAMA DE CONDUCCIÓN

Asimismo, el 58 por ciento de las personas afirma que reconoce el pictograma de conducción presente en algunos medicamentos, mientras que el 42 por ciento señala que no lo reconoce.

A esto se suma que, algunos de los conductores medicados entrevistados refieren que no siempre leen el prospecto, solamente lo hacen ante determinadas medicaciones, ante advertencias de los profesionales o cuando notan algún efecto secundario. De hecho, se consulta de forma reactiva, ante duda o síntoma, más que como herramienta preventiva antes de tomar el medicamento.

El informe concluye que es necesario reforzar la visibilidad del riesgo y trabajar de forma coordinada y multicanal entre profesionales sanitarios, administraciones públicas, autoescuelas, medios de comunicación y canales digitales. Además, aboga por reforzar los mensajes en los puntos de contacto más visibles y cercanos al momento de uso, como el envase, el prospecto, el ticket de compra, o, lo más importante, la farmacia.

Por todo ello, se ha puesto en marcha una campaña informativa que llegará a las farmacias comunitarias de toda España. La iniciativa incluye materiales de sensibilización dirigidos a los pacientes y una guía práctica para los farmacéuticos, con el objetivo de reforzar la información en el momento de la dispensación, dar mayor visibilidad al pictograma de advertencia presente en determinados medicamentos y favorecer una conducción más segura.