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Extremadura, patrimonio único y mezcla de culturas puente con América

El patrimonio y la cultura en Extremadura son inabarcables para un solo viaje, te dejamos recomendaciones para disfrutarla y sobre todo, para volver.

Recorrer Extremadura por sus principales ciudades, no es solo hacer turismo cultural, es entender un territorio que ha sabido conservar su esencia y estrechar los lazos con su pasado. Hablar de Extremadura es hablar de Patrimonio Mundial de la Humanidad, de mezcla de culturas y puente con América.


La región extremeña cuenta con un patrimonio tan extenso, como inabarcable en una sola visita, por eso hoy nos centramos en una ruta por sus principales ciudades. Así empezamos por Plasencia y sus dos catedrales, la capital del Jerte ofrece un equilibrio entre lo monumental y lo cotidiano, que la convierten en una joya menos transitada, ideal para quienes buscan descubrir sin prisas.

Foto: Cáceres es una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa

Podemos continuar hacia Cáceres, una ciudad que parece detenida en la Edad Media. Su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, es un escenario para perderse, elegido por series como Juego de Tronos o Inés del Alma Mía, donde cada piedra cuenta una historia de linajes, conquistas y convivencia cultural. También lo ha sido en ambos casos, la cercana Trujillo, otra joya que no podemos dejar atrás en nuestro viaje de descubrimiento por Extremadura, cuna de Francisco Pizarro; y una Feria del Queso Internacional que puede disfrutarse en apenas un par de semanas.

Foto: Teatro Romano de Mérida una de las joyas más conocidas de Extremadura


El ecuador de cualquier viaje y ruta por Extremadura, tiene su parada obligada en Mérida, donde el legado romano no es pasado, es presente y vida. Su teatro, anfiteatro y su conjunto arqueológico convierten cualquier paseo en un viaje directo al corazón del Imperio. Como bola extra, en menos de un mes tienes Emérita Lúdica, una fiesta en la que los emeritenses visten sus galas romanas, con un amplio programa de eventos y recreaciones más que recomendable.

Foto: La Plaza Alta de Badajoz es historia de la ciudad y lugar de encuentro


Menos conocida, pero totalmente recomendable, la mirada se amplía en Badajoz, donde la frontera ha marcado carácter como ciudad abierta al comercio y a Portugal. Su Plaza Alta es una delicia; y la Alcazaba, la más grande de Europa, nos recuerda su importancia estratégica, así como la mezcla cultural de una ciudad que siempre ha sido punto de encuentro.

Foto: Guadalupe y su monasterio son puente con América

Junto a estas ciudades no podemos dejar de citar otras poblaciones extremeñas con un patrimonio reconocido como Patrimonio Mundial, como es el caso de Guadalupe, su monasterio, epicentro espiritual y cultural durante siglos, no solo impresiona por su arquitectura, sino por todo lo que ha significado en la historia de España y América.

Alcántara, es otro destacado imprescindible, un ejemplo donde la ingeniería romana vuelve a asombrar con su imponente puente. Más que una obra funcional, es un símbolo de permanencia, de cómo el pasado sigue sosteniendo el presente.

Foto: Conventual de Alcántara, historia y escenario vivo

No podemos dejar fuera poblaciones como Zafra, con su Plaza Grande y Plaza Chica, dos tesoros donde disfrutar del legado histórico con una gastronomía envidiable. La cercana Llerena y el patrimonio pictórico ligado a Zurbarán, que la hacen única, es también cita obligada.

Junto a todos estos exponentes, como decíamos, el patrimonio y la cultura en Extremadura son inabarcables para un solo viaje. Los dólmenes y la cultura megalítica en la región, los descubrimientos de Tartesos que puedes encontrar en algunos de sus museos; son solo algunas de las razones que te harán volver a Extremadura una y mil veces.