Economía
Memoria económica del CES revela tendencia positiva pero ritmo insuficiente en la región
Mantiene 'retos muy importantes', entre los que sitúa la pérdida y el envejecimiento de la población, los niveles salariales, la pobreza y exclusión social
La Memoria Anual del Consejo Económico y Social (CES) sobre la situación socio-económica de Extremadura, correspondiente al año 2025, refleja en su conclusiones generales que la comunidad continuó el pasado año mostrando una "tendencia positiva", pero que lo hace a un "ritmo insuficiente" para mejorar la situación socioeconómica de la región.
En la presentación del informe, la consejera del Consejo Económico y Social, Pilar Coslado, ha señalado que Extremadura "avanza, aunque mantiene importantes brechas estructurales", y cuenta con "una economía y un mercado laboral que mejora, una extraordinaria capacidad energética y un tejido productivo que está ganando proyección exterior".
Al mismo tiempo, la comunidad mantiene "retos muy importantes", entre los que sitúa la pérdida y el envejecimiento de la población, los niveles salariales, la pobreza y exclusión social, las infraestructuras y las diferencias territoriales.
El presidente del CES, Francisco Rubio, ha señalado en esta misma línea que Extremadura "continúa avanzando" a pesar de las "barreras" que pone la situación geopolítica internacional, la "asimetría" territorial de España, las "dificultades" económicas, laborales, sociales, las guerras y la situación de la vivienda.
Por tanto, "progresa adecuadamente" pero tiene que afrontar retos, como son el transporte y las comunicaciones, el envejecimiento y la despoblación, con la marcha de talento joven que requiere una apuesta por hacer que Extremadura "sea atractiva para que se queden los extremeños, para que venga también gente de fuera".
En este sentido, ha considerado la necesidad de impulsar políticas de natalidad, que faciliten a las familias tener hijos y que no se vean limitados por el precio de la vivienda y el "coste general del día a día".
Con respecto a la inmigración como vía para dar respuesta al reto demográfico, ha señalado que España ha sido un país emigrante y que no puede "mirar hacia otro lado", si bien ha diferenciado entre la migración que lleva detrás la "lacra personal" de quienes se ven obligados a desplazarse "en condiciones casi infrahumanas", y por otro lado las personas "que vienen canalizadas en un proceso adecuado".
Por tanto, se ha mostrado a favor de encontrar "medidas legales adecuadas para regular el movimiento de personas en una dirección y en otra", para lo cual se ha mostrado a favor de impulsar un pacto que permita "normalizar" esta cuestión.