Economía

Diez proyectos extremeños avanzan en innovación con el apoyo de FoodLab

Los proyectos seleccionados han abordado retos diferentes, pero conectados con algunos de los principales desafíos identificados al diseñar el programa.

Diez proyectos empresariales extremeños han completado la primera edición de FoodLab, un programa impulsado por el Centro Tecnológico Nacional Agroalimentario (Ctaex) y financiado por la Junta de Extremadura. para facilitar que empresas y emprendedores puedan desarrollar, validar y hacer avanzar nuevas soluciones dentro del sector agroalimentario.

En concreto, las iniciativas plantean, entre otros objetivos, incrementar el valor añadido de las producciones agroalimentarias, desarrollar alimentos adaptados a nuevas demandas de consumo, aprovechar subproductos y residuos como recursos, mejorar la sostenibilidad de los procesos productivos e incorporar tecnologías de digitalización y trazabilidad a la cadena de valor.

Durante el programa, las empresas han podido combinar el acompañamiento empresarial con el acceso a las capacidades tecnológicas de Ctaex, incluyendo laboratorios, planta piloto y otros espacios especializados.

El objetivo ha sido avanzar en la definición y desarrollo de sus propuestas y reducir parte de la incertidumbre técnica que acompaña a cualquier proceso de innovación.

La diversidad de los proyectos permite observar cómo estos retos se concretan en iniciativas muy diferentes. Desde una nueva bebida funcional elaborada a partir de subproductos de cereza hasta sistemas de trazabilidad del aceite de oliva, pasando por nuevos alimentos, productos derivados de materias primas hortofrutícolas, soluciones para la valorización del alpechín o protocolos para mejorar la seguridad alimentaria de los frutos secos.

INNOVACIÓN Y DIVERSIFICACIÓN

Uno de los grandes ámbitos identificados inicialmente por FoodLab fue el desarrollo de nuevos productos y la optimización de los existentes desde una perspectiva de calidad diferenciada, alimentación saludable, sostenibilidad y valorización del origen.

En este ámbito se encuentra Ambroz Origen, una iniciativa vinculada a la producción de carne premium procedente de ganadería regenerativa en el Valle del Ambroz, explica Ctaex en nota de prensa.

El proyecto combina aspectos como la sostenibilidad ambiental, el bienestar animal, la trazabilidad y la valorización del territorio, buscando construir una propuesta diferenciada a partir de la forma de producir y del origen del producto.

Asimismo, el proyecto de Belpa Alimentación aborda otro de los retos identificados por el programa: la adaptación de la industria alimentaria a las nuevas demandas nutricionales. La empresa ha trabajado en el desarrollo de bases de pizza elaboradas mayoritariamente con ingredientes vegetales, buscando trasladar criterios de alimentación funcional y saludable a un formato de consumo ampliamente conocido.

También, en Pastelería Casa Fuentes, la innovación parte precisamente de la tradición. El proyecto se centra en el desarrollo de un nuevo bombón gourmet inspirado en la Técula Mécula, uno de los productos más representativos de la gastronomía de Olivenza. El trabajo permite explorar cómo un producto tradicional puede trasladarse a nuevos formatos y canales sin perder la referencia a su identidad original.

También dentro de este ámbito se sitúa Lycolé, cuyo desarrollo está orientado a la alimentación saludable mediante una bebida rica en licopeno y antioxidantes naturales. El proyecto busca aprovechar el potencial de las materias primas hortofrutícolas para desarrollar una propuesta dirigida a un segmento de consumidores interesado en productos con características nutricionales diferenciadas.

El quinto proyecto de este bloque es Kivia, promovida por Biomercado, una bebida funcional elaborada a partir de subproductos de cereza del Valle del Jerte.

La iniciativa conecta tres de las líneas que han marcado el programa: el desarrollo de nuevos alimentos y bebidas, el aprovechamiento de subproductos y la economía circular.

Su propuesta parte de un recurso generado en una de las principales zonas productoras de cereza de Extremadura, el Valle del Jerte, para transformarlo en un nuevo producto dirigido a consumidores activos.

A su vez, Complus trabaja en una solución biotecnológica basada en un compost avanzado obtenido a partir de subproductos agroalimentarios. El proyecto busca formular un producto específicamente orientado a mejorar la fertilidad del suelo y favorecer modelos agrícolas regenerativos.

También aborda la valorización de subproductos SmallOps, mediante una tecnología hidrolizada centrada en el aprovechamiento del alpechín generado por la industria oleícola.

DIGITALIZACIÓN Y TRAZABILIDAD

La transformación tecnológica del sector agroalimentario ha constituido otro de los ámbitos de trabajo de esta primera edición. Castúo System ha desarrollado un sistema inteligente de trazabilidad y gestión aplicado a cultivos sostenibles en espacios controlados.

La utilización de sensores y herramientas de monitorización digital permite avanzar hacia una gestión más eficiente de las condiciones de cultivo y disponer de información sobre el proceso productivo.

En el sector oleícola, Agrotraza ha trabajado en una plataforma tecnológica orientada a la trazabilidad integral del aceite de oliva virgen extra. El proyecto busca facilitar una conexión verificable entre el origen, la producción y la comercialización del producto, aportando información que permita reforzar la transparencia de la cadena de valor.

La digitalización, en este caso, no se plantea únicamente como una herramienta de gestión interna, sino como un mecanismo para generar información y confianza a lo largo de toda la cadena.

Por su parte, Bolschare Agriculture ha abordado un reto relacionado con la seguridad alimentaria de los frutos secos. El proyecto desarrolla un protocolo postcosecha destinado a reducir la presencia de aflatoxinas en pistachos y otros frutos secos con cáscara, un aspecto especialmente relevante para mantener la calidad del producto y favorecer la competitividad de estas producciones en mercados exigentes, sin echar a perder la cosecha. Validar antes de escalar.