Economía
APAG Extremadura Asaja lamenta la política 'destructiva' llevada a cabo por Von der Leyen
La organización agraria pide reforzar los controles fronterizos y establecer cláusulas de salvaguardia 'eficaces' que garanticen la estabilidad del mercado
APAG Extremadura Asaja ha manifestado su "firme" rechazo a la política comercial impulsada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, a la que acusa de seguir una línea "destructiva" para el sector primario.
Al mismo tiempo, la organización agraria pide reforzar los controles fronterizos y establecer cláusulas de salvaguardia "eficaces" que garanticen la estabilidad del mercado y la protección del sector agrario europeo.
En este sentido, critica "duramente" el reciente acuerdo firmado con Australia, al considerar que continúa profundizando en una estrategia que, a su juicio, pone "en peligro" la soberanía alimentaria y "debilita" al campo europeo.
A su vez, este acuerdo permitirá la entrada en el mercado europeo de importantes cantidades de productos agroganaderos "sin aranceles", lo que generará una competencia "desleal" para los productores locales.
En concreto, advierte de que se autorizará la importación de más de 3,5 millones de corderos y más de 266.000 animales de vacuno sacrificados anualmente, además de 8.500 toneladas en el ámbito agrícola vinculadas al sector del arroz.
Cuestiona, además, los mecanismos de control sobre estos productos, especialmente en lo relativo a las condiciones de producción.
Al mismo tiempo, a través de una nota de prensa, APAG Extremadura Asaja considera que este tipo de acuerdos, junto a otros ya firmados como Mercosur o con países como Marruecos, están provocando un "deterioro progresivo" del sector agrario en Europa.
"Se está destruyendo un sector estratégico como es el campo", insiste la organización agraria, que reclama un "cambio urgente" en las políticas comunitarias y un "giro de 180 grados" que permita proteger la producción local "sin tanta regulación" y permitiendo trabajar "en libertad" a la gente del campo, garantizando así la "viabilidad futura" del sector agrario.
Así, afirma que el acuerdo entre la Unión Europea y Australia no se considera un hecho "puntual", sino un "cambio estructural" del mercado europeo, con el "doble riesgo" del "aumento de contingentes y la reducción de aranceles".
Esta situación, según indica, favorece "claramente" a Australia y puede alterar de forma "significativa" el "equilibrio" del sector agroganadero europeo, especialmente en mercados "sensibles" como el ovino y el vacuno, donde el acceso se multiplicaría de forma "notable", generando "caídas de precios" y afectando a "miles" de explotaciones.
Además, advierte de una "fuerte asimetría" regulatoria que perjudica a los productores europeos, obligados a cumplir "exigentes" normativas en bienestar animal, sostenibilidad y seguridad alimentaria, frente a terceros países con estándares "más laxos".
Esta "desigualdad", según apunta, podría provocar "competencia desleal, deslocalización de la producción y un impacto ambiental negativo", al tiempo que "contradice los objetivos climáticos de la UE al incrementar las emisiones derivadas de las importaciones".
Por último, advierte del efecto "acumulativo" de acuerdos comerciales con otros países como Mercosur, Canadá o Nueva Zelanda, que aumentan la "presión" sobre el mercado europeo no sólo por los aranceles, sino por el volumen de importaciones.