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Cabe destacar que junto a Guillermo González Bornay (doctor en Biología) forman parte de modo estable del Grupo de Investigación Forestal otros profesores e investigadores del Centro Universitario de Plasencia: Manuel Moya Miguel (doctor Ingeniero Agrícola), Juan Carlos Fernández (Ingeniero de Montes), Mercedes Bertomeu García (doctora Ingeniera de Montes), Lourdes López Díaz (doctora Ingeniera de Montes), Fernando Pulido Díaz (doctor en Biología), Gerardo Moreno Marcos (doctor en Biología), Alejandro Solla Hach (doctor Ingeniero de Montes) y Elena Cubera González (doctora en Biología). También cuenta con una decena de miembros eventuales, entre técnicos de apoyo y becarios de investigación. |
09/02/2010
El Grupo de Investigación Forestal (GIF) de la Universidad de Extremadura, coordinado por el profesor Guillermo González Bornay, trabaja desde el año 2002 en distintos proyectos sobre las especies forestales amenazadas en Extremadura. En concreto, su actividad se desarrolla en el campo de la Biología de la Conservación y abarca todos los aspectos relacionados con la ecología y planificación de los montes, desde estudios del suelo, interacciones con las plantas, herramientas de gestión basadas en sistemas de información geográfica, administración de plagas y enfermedades y aspectos de ordenación del medio. Así pues, según ha informado la UEx, una de las líneas de investigación del grupo trata a las Especies forestales como indicadores de cambio climático. Esta línea viene a ser una continuación de los primeros trabajos que tuvieron un punto y aparte con la edición del libro Los bosques de Extremadura. Evolución, ecología y Conservación (2007. Consejería de Agricultura y Medio Ambiente. Junta de Extremadura). Y es que a día de hoy la región cuenta con especies que han quedado como relictos de otras eras en las que el clima era diferente al actual. “Encontramos especies de origen tropical como Prunus lusitanica que nos permiten ver los efectos que han tenido cambios climáticos previos. Muchas de estas especies están aún presentes en zonas con un clima más acorde con los requerimientos de cada una de ellas, lo que nos da la oportunidad de conocer las variaciones entre plantas en el óptimo y plantas fuera del supuesto óptimo”, explica González Bornay. En resumen, lo que pretende el grupo es ver las consecuencias de los cambios climáticos del pasado para poder entender el presente. Se han empleado especies testigos como el loro o el mostajo, y las especies con las que interactúan tanto de polinizadores, como predadores, dispersantes o incluso enfermedades que pueden extenderse, favorecidas por nuevas condiciones como los hongos. A este respecto, González Bornay ha recordado “que el proyecto lleva sólo dos años en marcha y requiere un estudio a muy largo plazo para tener conclusiones sólidas”, apostilla. La dehesa: el medio forestal más importante de Extremadura. En la actualidad, el medio forestal más importante de Extremadura, la dehesa, presenta síntomas de envejecimiento y las huellas de una gestión más intensa en las últimas décadas. Coincide con cambios en los modelos de gestión del sector agropecuario y con periodos de escasez e irregularidad en las precipitaciones, a lo que se le añade la introducción de patógenos como el síndrome de decaimiento de las quercíneas, conocido como la seca. “Muchos aspectos relacionados con el valor de la dehesa como ecosistema complejo deberán revisarse en el futuro para conservar este medio de gran importancia en nuestra región” indica el coordinador del grupo. Además, en las masas naturales de la región existen especies como el tejo o el loro que requieren de una gestión encaminada a la conservación. Hasta la fecha no se habían tomado medidas a tal efecto ya que se carecía de la información mínima necesaria. Los trabajos del grupo han permitido empezar a conocer las limitaciones de estas y otras especies amenazadas, y en el futuro permitirán mejorar sus poblaciones, indica la institución universitaria. En cuanto a los incendios forestales que se producen en España, estos constatan el abandono del medio rural. “Pese a que las causas de la mayoría de los incendios son intencionadas, su propagación se ve facilitada enormemente porque las zonas rurales progresivamente ven reducida su población, especialmente por el envejecimiento, al no haber un relevo generacional que permita mantener el monte en buen estado”, destaca.
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