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Lo considera un "grave riesgo para la salud"

UCE-Extremadura denuncia la venta de alimentos asiáticos en la región que incumplen la norma básica de etiquetado

Ha presentado una denuncia ante el Instituto Nacional del Consumo, que dará traslado a su vez a las distintas comunidades autónomas, porque entiende que se trata de un problema "que trasciende el ámbito territorial extremeño", para que realice una campaña de inspección en este tipo de establecimientos, con el objeto de retirar de la venta todos los artículos que no cumplen la normativa vigente.

15 febrero 2012 | Publicado : 01:00 (01/01/1970) | Actualizado: 21:11 (16/02/2012)

La Unión de Consumidores de Extremadura-UCE ha adquirido 15 productos alimenticios en tiendas de comercio asiático en la región y la conclusión del estudio que ha realizado ha sido que “absolutamente ninguno de ellos” cumple la normativa de etiquetado de alimentos, lo que supone un “riesgo muy importante para la salud de los consumidores”.

Así de tajante se ha mostrado este miércoles el secretario provincial de esta entidad, Roberto Serrano, durante una rueda de prensa celebrada en Mérida en la que ha explicado que en muchos de los alimentos seleccionados de forma “aleatoria” en varias tiendas de Badajoz, “no podemos saber ni lo que son, ni los ingredientes que contienen, ni si contienen alguna sustancia alérgica o no para que pueda provocarnos alguna reacción, ni la fecha de caducidad, ni el número de lote que es lo que exigen las autoridades para poder seguir el camino que ha seguido o que ha tenido un producto y poder retirarlo en caso de que surja alguna alerta alimentaria”.

Ante esta situación que considera “muy grave”, desde UCE-Extremadura se ha presentado una denuncia, tanto a los fabricantes como a los comerciantes que los venden, ante el Instituto Nacional del Consumo, que a su vez dará traslado a través de la Red de Alerta a las distintas comunidades autónomas, porque “entendemos que este es un problema que trasciende el ámbito territorial extremeño”, para que realice una campaña de inspección en este tipo de establecimientos, con el objeto de retirar de la venta todos los artículos que no cumplen la normativa básica de etiquetado alimentario.

Hoy en día, las tiendas de comercio asiático se han convertido en el gran “cajón de sastre” del comercio territorial, ya que el bajo precio al que venden sus productos, unido a su casi infinito surtido, han provocado un crecimiento exponencial del número de tiendas existentes no solo en Extremadura, sino en el resto de España. En la mayoría de las ocasiones, el efecto más visible para el consumidor es la falta de calidad de los mismos; en otras, las autoridades de consumo cumplen su trabajo retirando de la venta artículos potencialmente peligrosos, especialmente, para los niños pequeños. Sin embargo, la Unión de Consumidores de Extremadura ha detectado que, además de juguetes, ropa, pistolas, libretas o utensilios de cocina, en las tiendas de comercio asiático se vende también comida.

Así pues, para comprobar si se respeta la normativa vigente, UCE-Extremadura ha adquirido 15 productos alimenticios de todo tipo, con el objeto de demostrar si cumplen, al menos, con las indicaciones mínimas obligatorias de información al consumidor, y la conclusión del estudio ha sido “que ni uno sólo lo hace, todos incumplen y son peligrosos”.

En concreto, según ha explicado Serrano, el primer principio básico del etiquetado de cualquier producto a la venta en España es que “su contenido debe estar redactado, al menos, en castellano”, por lo que han comprobado que “en el mejor de los casos, los productos estudiados tratan de adaptarse a esta exigencia colocando una etiqueta adhesiva sobre la original”.

Sin embargo, esto último lo hacen “sólo 9 de ellos”, por lo que “hemos comprado 6 alimentos que, directamente, no sabemos lo que son, y no bastará con aplicar nuestros posibles conocimientos de inglés para traducir algunas de sus características, pues el etiquetado de todos ellos figura exclusivamente en caracteres orientales”.

Además, tal y como ha señalado, de los que han adaptado su etiquetado al español, “tampoco cumple la norma ninguno”. Así, por ejemplo, y en lo que se refiere a la lista de ingredientes, “4 de ellos los tienen mal traducidos o han olvidado alguno en la traducción”. De este modo, en el envase de las ‘pipas de sandía’, según Serrano, “se confunde el clavo con el comino y se olvida incluir que contiene melaza en la traducción del inglés”; mientras que en el ‘aceite de chili’, “se han dejado por el camino la chalota, además de que en inglés sí indican el porcentaje de cada ingrediente, y en la traducción al castellano, no lo hacen”.

Otro aspecto que a UCE-Extremadura le ha llamado la atención ha sido la indicación de la fecha de caducidad. En este caso, el ‘aceite de chili’ la indica “muy claramente”, pero la sorpresa llega cuando “fija su caducidad el día 29 de mayo de 2010”, es decir, “que en este comercio tienen a la venta un producto que lleva casi dos años caducado”.

En otros casos, el orden en el que se colocan los dígitos “es incorrecto”, pues la norma española obliga a poner primero el día, luego el mes y finalmente el año. Según Serrano, en estos productos, el orden se invierte, “y lo peor es que el número que aparece en primer lugar es, en muchos de ellos, el 2011”. Por último, en los ‘lichis en almíbar ligero’ se combina esta inversión de dígitos con una mención no permitida: “consumir preferentemente antes de 3 años desde la fecha de fabricación”. Es decir, “que la fecha indicada no es la de consumo preferente, sino la de fabricación del producto, a lo que habría que sumar 3 años para saber cuándo caduca”, apostilló.

Por otro lado, el secretario provincial de UCE-Extremadura ha hecho hincapié en que si algunos productos salvan ciertas indicaciones obligatorias con la adhesión de etiquetas sobre el envase original, “no se ha previsto dejar espacio para las indicaciones sobre conservación o utilización”. De esta forma,  “si no sabemos inglés, no sabremos cómo preparar los ‘fideos de arroz’, o que antes de comer la ‘pasta de arroz’, debemos saltearla y dejarla en remojo 24 horas”, insistió.

Finalmente, “sólo 4 de los artículos adquiridos indican con claridad el lote de producto, esencial para que las autoridades puedan actuar si detectan cualquier problema de salubridad en alguno de ellos”, lo que trae consigo “un riesgo potencial importante”, aseveró.

Infringen las obligaciones mínimas de información al consumidor.

Ante este panorama, Serrano ha querido recordar ante los medios que desde la Unión de Consumidores de Extremadura se ha denunciado en varias ocasiones la venta de productos que no respetan la normativa en este tipo de comercios, fundamentalmente, cosméticos y juguetes. Sin embargo, en el ámbito de la alimentación, "nos parece especialmente grave que se permita la venta de productos que infringen las obligaciones mínimas de información al consumidor, además de, en varios de ellos, haber rebasado con creces su fecha de consumo preferente".

Por tanto, considera esencial que el consumidor "sea responsable" y no compre productos que "no les ofrezcan un mínimo de garantías, al menos, las que marca la legislación vigente", al tiempo que se haga la pregunta de "¿cómo es posible que se vendan tan baratos? ó ¿de dónde sale este ahorro de costes para poder poner a la venta productos que en cualquier otro establecimiento serían más caros?". No obstante, y teniendo en cuenta que todavía hay "muchos miles de ciudadanos" a los que la información sobre consumo "les llega a cuentagotas", cree que "es responsabilidad de las administraciones públicas velar por el cumplimiento de la norma y proteger a los consumidores de potenciales peligros" sobre la salud, a través de los Servicios de Inspección.

Y es que, tal y como ha insistido, "la venta de este tipo de productos es, sin duda, potencialmente peligrosa, al carecer de información sobre ingredientes, modo de conservación y empleo, número de lote o identificación del fabricante o importador". Además, a su entender, con la comercialización de éstos, "se está haciendo un flaco favor a los productores españoles y europeos, en general".

"La Unión Europea es un espacio altamente protegido. Cada vez tenemos más normativas que regulan cómo se han de fabricar todos los productos que llegan a nuestras manos que se ponen a la venta en el mercado, y sin embargo, al mismo tiempo que exigimos y apretamos cada vez más a nuestros productores y fabricantes, están llegando productos de fuera de nuestras fronteras que incumplen sistemáticamente todo tipo de normativas, en este caso de información al consumidor, pero en otros muchos casos de seguridad y de calidad que sí que se exigen a los productores españoles y europeos", denunció.

Por todo ello, desde UCE-Extremadura ha pedido "un esfuerzo" a las autoridades europeas para que "pongan coto" a este tipo de importaciones que "incumplen sistemáticamente" esta normativa y "pensar si realmente el hecho de que en España se está haciendo muy buen trabajo en las fronteras, aduanas y puertos cuando entra la mercancía sirve de algo".

"Porque si resulta que cuando un barco llega a Valencia con este tipo de mercancías, no lo dejan pasar; luego llega a Marsella y no lo dejan pasar; pero después entra por cualquier puerto de estos países que se están incorporando y quizá no tengan todavía las infraestructuras de control que tenemos en países que llevamos más años trabajando en este ámbito, habrá que poner freno de alguna forma a la entrada de este tipo de productos que vulneran de forma fragrante la normativa europea", sentenció Serrano.

"NO ES UN ATAQUE CONTRA EL COMERCIO ASIÁTICO"

Eso sí, con esta denuncia, UCE-Extremadura no pretende hacer "un listado cerrado" de todas las tiendas que venden alimentación de este tipo, sino "ponerlo en conocimiento del ciudadano para que pueda saber lo que está pasando y de la Administración para que actúe y para que no pase". Así pues, Serrano ha pedido que "nadie se tome esta denuncia como un ataque contra productos chinos o contra el comercio asiático, porque no lo es, es en contra de unos productos que en este caso tienen origen chino pero que incumplen la normativa", aclaró.

Por ello, ha declarado que el Instituto Nacional de Consumo, teniendo en cuenta que las competencias en este tipo de materias están trasferidas a las comunidades autónomas, dará parte de la denuncia a cada una de las regiones españolas en las que "crean que se está produciendo esta situación, es decir, creemos que en todas". De ahí que sean las propias comunidades autónomas "las que manden sus Servicios de Inspección a este tipo de establecimientos para buscar estos productos", advirtió.

"Entiendo que se debería actuar, no solamente contra las tiendas que al final ponen a la venta estos productos, sino también contra los propios importadores, quienes traen productos a nuestro país que no cumplen, en absoluto, con el etiquetado", argumentó.

Por todo ello, Serrano espera que gracias a esta denuncia "se retiren todos los productos que no cumplen la normativa, en este caso de etiquetado; que no se puedan poner a la venta, y que se actúe contra quienes los pone a la venta, para impedir que pueda volver a haberlos en cualquier establecimiento, no solo de la región, sino de todo el país", sentenció.

Roberto Serrano

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