02/08/2007
Concretamente, la experta ha indicado que el programa que dirige "sigue avanzando" y que está previsto abrir tres nuevos centros de cautividad, uno el del embalse de Gabriel y Galán en Extremadura, otro en El Algarve (Portugal) y un tercero en Córdoba. A día de hoy, recordó, existen el centro de El Acebuche en Huelva, el Zoobotánico de Jeréz de La Frontera (Cádiz) y La Aliseda en Jaén. En su intervención, Astrid Vargas ha recalcado que la desaparición del felino cambiaría el ecosistema propio del monte mediterráneo al tener un efecto "paraguas" de conservación sobre el resto de las especies de ese hábitat, al tiempo que lamentó las "amenazas" a las que se enfrenta una especie "al borde la extinción". Asimismo, Vargas, que participó en el seminario 'Fronteras en reproducción animal' en el marco de los Cursos de Verano de la Universidad Complutense, ha señalado que el programa se encuentra actualmente en "fase de crecimiento" con un total de 36 línces en cautividad; y, en los últimos tres años, han nacido 19 crías, aunque no todas han sobrevivido. Según la experta, el objetivo del programa que comenzó en 1999 es "mantener un núcleo de reproductores" del "felino más amenazado del planeta" que permita comenzar los proyectos de reintroducción al medio en 2010. Dicho esto, advirtió de que la cría en cautividad no es más que una "herramienta de apoyo" a la recuperación de una especie, pero "no puede salvarla". Junto con ello, Vargas ha matizado que "el línce no sólo está en peligro crítico de extinción, sino que está desapareciendo delante de nuestros ojos", insistió Vargas, quien recordó que en poco más de una década ha desaparecido el 90% de la población de la especie, pasando de 600 ejemplares a finales de la década de los 90 a 150 a día de hoy. Así, la directora del plan ha reiterado la importancia de mantener el hábitat del línce en la perpetuación de la especie y que hoy se está "perdiendo" por la construcción del AVE, los campos de golf y las carreteras. Indicó que la pérdida de éste junto con las enfermedades en la población de conejo, su principal alimento, son las causas principales de su desaparición. Y, Vargas ha defendido su trabajo asegurando que "protegiendo al línce se conserva un área muy grande de monte mediterráneo", con lo que, se protegen "una infinidad de especies". Para le xperta, "la protección del línce*beneficia a una diversidad enorme, desde antrópodos y pequeñas arañitas a águilas imperiales", añadiendo que el "línce es un abanderado de la conservación" y, "si desapareciese el línce, cambiaría el ecosistema porque aparecerían más zorros que comerían más conejos. Así que el lince regula el ecosistema, pero no es la pieza clave, que es el conejo, y que recibe pocos fondos para la conservación propiamente dicha".
|